Ramón H. Potosme
Es el político un viejo de 48 años que ha vivido de la política y pretende seguir haciéndolo, aunque este personaje no representa a todos, sí a la mayoría. Este señor camina entre la corrupción y las ambiciones, el escenario menos atractivo para las nuevas generaciones. Una de las propuestas para que esto cambie es pagarle mejor.
El planteamiento lo hace el especialista en Ciencias Políticas de la Universidad de Salamanca, Manuel Alcántara. En esta entrevista con LA PRENSA nos cuenta por qué.
Alcántara vino al país a propósito del VI Congreso Centroamericano de Ciencias Políticas, que organizó la Universidad Americana y que fue auspiciado entre otros por el Diario LA PRENSA.
:::¿Qué es un político científico, un politólogo?
Politólogo es alguien que estudia la política, relaciones de poder e instituciones que tienen que ver con las relaciones de poder.
:::¿Qué contiene su libro El Oficio de Político?
Es un análisis sobre los políticos, respondiendo a quiénes son, por qué se dedican a la política, para qué y cómo llegan. Son preguntas pertinentes para conocerlos. El fin último es el conocimiento. De esta manera sabemos que los políticos tienen ambiciones y las canalizan a través de procesos electorales y buscando el poder de manera personal. Como antídoto a las ambiciones hay que incorporar instituciones que modulen esa ambición. Todo ser humano es ambicioso, pero no puede ser absolutamente ambicioso, la cuestión es cómo encontramos una institución, mecanismos de transparencia y de rendición de cuentas.
:::¿Cómo define al político nicaragüense?
He estudiado más a los legisladores. Preferiría hablarle del político latinoamericano. Son personas normalmente varones, con un promedio de edad de 48 años, con estudios universitarios, con un porcentaje superior a la mitad, tienen familias dedicadas a la política, en dos terceras partes de ellos se dedican exclusivamente a la política, una tercera parte sigue con su quehacer privado como abogado, médico o agricultor y son personas que quieren seguir en política, ven una posibilidad de hacer carrera. El ochenta por ciento de los legisladores dicen que quieren seguir en política.
:::¿Entonces los jóvenes no están en política?
(48 años) Ese es un valor promedio y es evidente que los políticos, los datos sobre legisladores, indican que hay una carrera política y los diez primeros años tienen un escenario opaco, no son visibles, no están en el panorama de la política, salvo trabajos mínimos como asesores.
:::¿Qué hace falta para entusiasmar a los jóvenes?
No hay entusiasmo porque la política tiene muy mala prensa a veces justificada, porque la política es un escenario donde la corrupción tiene una presencia muy fuerte en muchos países. También es una actividad poco valorada, porque el ciudadano común piensa que esos escenarios de luchas del poder son escenarios turbios y son como espectadores de una tragedia de Shakespeare, donde son personajes que intrigan. Al ciudadano normal no le gusta la política, tiene que ver con la negociación, a veces pactos que no se explican muy bien, que tienen que ver con el lado oscuro del ser humano que es la ambición. Todos tenemos ambición, pero a los políticos parece que se les ve más. Por eso la gente rechaza al político.
La forma de atraer a los jóvenes es dignificar la política en un doble sentido. Dignificarla, alejando la corrupción de la misma y premiando al individuo honesto y pagando bien a los políticos. Eso es muy poco popular, a la gente no le gusta oír eso, es lo mismo que si queremos tener buenos médicos en un hospital, porque si no se van a otro, lo mismo si queremos tener buenos periodistas en un periódico hay que pagarles si no se van a la competencia.
:::¿Cuál es su opinión sobre el sistema político que promueve el Alba?
La política latinoamericana ha sufrido en los últimos 15 años una fractura que tiene dos tipos de componentes muy distintos. Un primer componente es el fracaso de instituciones de la democracia representativa, por ejemplo los partidos políticos que se van a ver envueltos en escándalos de corrupción o de ineficacia política. Entonces la gente que apoyaba a los partidos políticos se aleja, porque ven que no solo no están resolviendo los problemas sino que los están complicando más.
Un segundo elemento es la crisis económica de los ochenta, que puso en cuestión el Estado, que se había construido en Latinoamérica. Ese modelo se derrumba y en muchos lugares es sustituido por políticas neoliberales que fracasan estrepitosamente, porque generan más pobreza, desempleo y esto hace que la gente se eche a las calles y derribe gobiernos. Ambas crisis explican cambios de gobierno en Venezuela en 1998, en Argentina en el 2003, en Bolivia un año más tarde, en Ecuador un años más tarde, que van a ser el núcleo duro de lo que ha llamado el Alba o el chavismo.
Así explicamos el surgimiento. El éxito es que coincide que la región entra en un boom económico como consecuencia del incremento de los precios de las materias primas. Venezuela pasa a tener el barril de petróleo de 20 dólares a tenerlos a 100; el gas boliviano empieza a venderse a precios mucho mayores. Quien dice gas, dice minerales, el caso de la soja en Argentina, se van a ver en un escenario de gran bonanza económica que les permite financiar políticas clientelares con la gente. Eso les hace ser gobiernos en ciertas medidas populares frente a una oposición que por la crisis política anterior se agotó.

:::¿Cómo entenderíamos al Alba?
Un sistema de partido que se ha fragmentado. Entonces el escenario que tenemos son presidentes muy fuertes con una chequera para pagar cosas y una oposición muy debilitada, ese es el modelo que denominamos Alba y que va a comenzar a construirse como un grupo regional de cooperación. Empiezan a cooperar con dos o tres ideas viejas de América Latina, que han estado presente históricamente. Una es el antimperialismo, la unidad latinoamericana, la vieja idea de Bolívar y otra idea es un fuerte nacionalismo, eso explica la posición sólida del Alba. Con todos esos elementos se entiende el Alba.
:::¿Son gobiernos democráticos?
En estricto sentido, en la mayoría de los países sí lo son, porque han llegado al poder por elecciones que en la mayoría de los casos son aceptados por la oposición. Subrayo la mayoría de los casos para dejar fuera el caso de Nicaragua, porque la oposición no acepta, el proceso democrático de Nicaragua ha estado cuestionado en términos internacionales; y el último caso y solo la última elección venezolana, porque las anteriores la oposición aceptó los resultados electorales. En el caso de Bolivia no hay cuestionamientos, en el caso de Argentina, Ecuador, no hay cuestionamientos.
:::¿Cuál es la importancia del equilibrio de poderes?
La democracia no es solo elecciones. Ahí es donde entramos en la reflexión de distintas categorías de democracia. Las elecciones libres competitivas es una condición necesaria, pero no es suficiente, porque tienen que haber instituciones de lo que llamamos Estado de Derecho. Una de ellas es el funcionamiento de pesos y contrapesos, que el poder judicial, legislativo, hagan contrapeso al ejecutivo. Si el ejecutivo termina controlando al poder judicial y legislativo, esa democracia está adulterada. O si el poder político amordaza a los medios de comunicación y les pone sanciones porque no le gusta, esa democracia está amordazada. Si el poder político persigue a los enemigos políticos pues igualmente esa es una democracia amordazada, pero si el poder político no legisla políticas públicas en favor de la mayoría de la gente, entonces la democracia está adulterada.
:::¿Qué pasa si una persona controla la mayoría de los poderes?
Que es una democracia amordazada, de muy baja calidad.
:::¿A que conlleva?
Eso puede conllevar en el peor de los casos a violencia, porque la oposición siente que no tiene ningún canal y se expresa violentamente, que es lo que hemos conocido en la historia anterior o puede llegar a un escenario de anomia social, en el que cada uno busque su vida por su lado y se desintegre la comunidad.
:::Aquí la oposición planteó en el 2011 que la candidatura de Daniel Ortega era ilegal, inconstitucional, ¿cómo lo miró usted?
Lo que he leído es que fue una manipulación del proceso, de la corte constitucional y el proceso de nominación de candidatos. Hay una abrumadora coincidencia en esta idea de parte de los trabajos más serios que he leído al respecto.
:::Se mencionó de las dictaduras 2.0. Nicaragua ¿está dentro de esa definición?
De acuerdo como se definió a Nicaragua se le clasifica en ese ámbito. (Dictaduras suaves, que a través de métodos democráticos llegan al poder, mientras se instaura un sistema totalitario).
:::El poder electoral destituyó a un diputado argumentando que el escaño pertenecía al partido. De acuerdo con la doctrina, ¿un diputado representa a un partido o a la gente?
Esta es una discusión universal. En España la doctrina del Tribunal Superior es que el escaño es del diputado, esa es la doctrina, que es una doctrina muy parecida a la de aquí. De acuerdo a esa doctrina lo que se ha hecho aquí sería ilegal.
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