El sol ni siquiera asomaba el miércoles 7 de agosto, cuando una balacera despertó a todos en la comunidad Yucumalí, en las profundidades de Waslala, Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN). En la zozobra, hubo quienes pensaron que estallaba la guerra al detectar la presencia de policías y militares en la finca El Corozal.
Mujeres y niños gritaban. “Ahora sí mataron a todos”, pensó el niño N.G.L., quien huyó despavorido por potreros de la finca, “y no supe a qué hora pasé el río corriendo y quedé perdido en esa montaña hasta que salí en unas huertas”.
Una patrulla combinada de la Policía y el Ejército llegó ese día a la finca del productor José María González Centeno, de 73 años, donde presuntamente buscaban al nieto de este, Jaime Siles González, sospechoso de un homicidio y un asesinato.
En la propiedad hay varias casas dispersas. Siles dormía con su esposa Rubí y su hija de un año en una de las viviendas de madera, la cual según ellos fue atacada a balazos. Más de una docena de perforaciones son visibles en las tablas que sirven de paredes.
“Llegaron los militares a mi casa, sacaron al anciano (González Centeno), lo golpearon…”, relató Amanda Rivas Gutiérrez, de 71 años, esposa del productor.
Luego, los militares llevaron al productor a la vivienda donde estaba Siles. “Yo creí que los habían matado. Después, a la mujer de Jaime la agarraron del pelo y la arrastraron. Gritaba la chavala con su niñita”, dijo Rivas.
Las tropas policiales y militares también detuvieron a Ismael Siles Blandín y Miguel González Duarte, aunque a este último, hijo del productor González, lo liberaron horas después en Waslala.
“Fue una balacera tremenda, como que era la guerra”, sostuvo Leoncio Escoto Garzón, el pastor evangélico de la comunidad, indicando que los uniformados fueron los únicos que dispararon.
Ese mismo día, en el municipio de Mulukukú, la directora de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, anunciaba la detención de Siles como parte del plan ejecutado por esa institución para “restablecer” la tranquilidad en la RAAN.
Versión de la policía
Por su parte, el jefe departamental de la Policía en Matagalpa, comisionado mayor José Ramón Calderón Mena, rechazó que los hechos ocurrieran como lo cuentan los pobladores de Yucumalí. “Andamos actuando en el marco de un plan de búsqueda y captura de circulados por delitos relevantes. Estamos cumpliéndole la demanda a las víctimas y en eso podemos salir hasta con policías muertos”.
“No andamos deteniendo a nadie que no tenga antecedentes en esa operación ocupamos cinco armas ilegales”, dijo Calderón, indicando que en el caso de Siles González estaba circulado por un homicidio en 2010 y un asesinato en 2012. En tanto, el productor González Centeno y Siles Blandín serían procesados por tenencia ilegal de armas.
Según el mando policial, “los tres obstruyeron la justicia al momento de la detención, los tres se resistieron y tomaron posición de combate para disparar. Teníamos que actuar como Policía y como autoridad. Así de sencillo. Que la familia nos denuncie, que venga una investigación y vamos a aclarar”.
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