Lucía Navas y Elízabeth Romero
Antes de aceptar incrementar las tasas de cotizaciones de los asegurados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), empresarios y sindicatos exigen dos cosas: una rendición de cuentas de las inversiones y que el Estado establezca un plan de pago de la deuda millonaria que arrastra con el instituto, estimada en 575 millones de dólares hasta junio de 2012.
11,269 millones de córdobas representaban las cotizaciones de los trabajadores y empleadores en las ramas de IVM, Enfermedad y Maternidad, Riesgo Profesional y Víctimas de Guerra.
1,073 millones de córdobas fueron los gastos administrativos del INSS para 2012.
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“Con eso lo que hicimos en ese momento fue “parchar” la necesidad de liquidez que tenía el Seguridad Social, lo que se logró cubrir y es lo que te permite llegar hasta el 2020”, afirma José Adán Aguerri, presidente del Cosep.
Pero Porras, al frente del llamado Movimiento de Unidad Sindical (MUC) conformado mayoritariamente por organizaciones oficialistas, dijo ayer que “si hay que aumentar carga en la cotización, tiene que ser en los empleadores”.
Su argumento es que la cotización patronal al final se termina deduciendo de los costos operativos de las empresas ya que el artículo 29 de la Ley de Seguridad Social establece que “las contribuciones de los empleadores se consideran como cargas sociales que representan costos de producción y por lo tanto tienen el carácter de deducciones para los efectos de la Ley del Impuesto sobre la Renta (…)”.
“¿Dónde está la propuesta de don Gustavo Porras para que el INSS no quiebre en diez años?”, cuestionó Luis Barbosa, dirigente de la CST-JBE ante el rechazo de elevar la cuota de cotización del trabajador. Afirmó que su propuesta la respaldan 14,000 firmas.
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Se plantea al Gobierno que cancele en veinte años la deuda, de tal manera que anualmente pague un cinco por ciento, que significarían unos 30 millones de dólares. Es la propuesta de la Confederación Sindical de Trabajadores José Benito Escobar (CST-JBE), afiliada al FNT, pero liderada por Luis Barbosa.
El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) quiere conocer sobre la mesa de la negociación de la próxima reforma al Sistema de Seguridad Social, cuánto generan las inversiones del INSS y el detalle de compra de las clínicas previsionales, laboratorios y otras propiedades que se hayan adquirido.
Crear una nueva fórmula para calcular la pensión de vejez para que sea paramétrica a los años cotizados, reducir los gastos administrativos del INSS del diez al seis por ciento, así como dejar de pagar la pensión a las víctimas de guerra con el dinero de los asegurados (para que se asuma a través del Presupuesto General de la República), son opciones estudiadas.
Sobre la deuda del Estado, los especialistas en temas de Seguridad Social, Manuel Ruiz y José Antonio Toledo, concuerdan en que el Gobierno no puede seguir ignorándola.
Toledo dice que parte de lo que adeuda el Gobierno lo arrastra desde hace 57 años porque no ha pagado por su aporte estatal del 0.25 por ciento que le corresponde entregar al INSS.
¿EN QUÉ USAN LA PLATA?
Públicamente se conoce que el INSS ha adquirido las previsionales Cruz Azul, La Fraternidad, Médicos Unidos, Hospital Central Managua, Bemenic en León, La Popular, Sermesa, 2001, La Salud en León y Masaya, Sirvisa en Masaya, Polimesa en León.
¿Cuánto dinero de los asegurados se usó en estas compras? Es un detalle que se desconoce. Lo único que ha trascendido públicamente es que por Cruz Azul se pagó 3.5 millones de dólares; por el Central de Managua “César Amador Kühl”, nueve millones de dólares y por el Laboratorios Ramos, 3.1 millón de dólares.
José Adán Aguerri, presidente del Cosep, explicó que, a través del representante que tienen en el consejo directivo del INSS, procuran asegurar que “las inversiones se hagan correctamente y es algo a lo que le damos el debido seguimientos”.
Pero Aguerri reconoce que a partir de la segunda semana de septiembre, cuando el Gobierno oficialice la reforma al Sistema de Seguridad Social, van a revisar las finanzas.
La única promesa del Gobierno es no tocar las 750 semanas de cotización y los 60 años de edad para tener derecho a la jubilación. Pero se contempla el incremento de la tasa de cotización a empleadores y trabajadores.
De hecho la CST-JBE, está de acuerdo en que suba tres puntos porcentuales en un plazo de nueve años la tasa, para que en 2022 los empleadores coticen en base a 19 por ciento y los trabajadores 9.25 por ciento.
Barbosa plantea eliminar el techo salarial sobre el cual se deduce el 6.25 por ciento de cuota laboral, el cual es 37,518 córdobas mensuales. “¿Por qué un diputado, un magistrado o un empresario que gana 50,000 o 100,000 córdobas solo paga sobre 37,000 córdobas, mientras que quien gana el salario mínimo cotiza sobre todo su ingreso?”, cuestiona Barbosa.
Aguerri está dispuesto a discutir “cualquier planteamiento”, pero reitera que “será bajo el principio de costos compartidos”, con la visión de que los resultados de la reforma le den sostenibilidad al INSS a largo plazo.
El economista Adolfo Acevedo refiere que si se decide no aumentar las semanas de cotización ni la edad de jubilación, las opciones que los documentos oficiales muestran son bajar los gastos del INSS “reduciendo las pensiones con relación al salario”.
Acevedo explica que los estudios sobre el INSS indican que “se puede hacer cambios a través de fórmula de cálculo de la pensión de tal forma que si en promedio ahorita se recibe el 60 por ciento en (concepto) de pensión con respecto del salario cotizado, se reduzca al 40 o 30 por ciento”.
Aguerri concuerda en que “hay que trabajar en una propuesta de fórmula que permita parametrizar el pago del jubilado”. Actualmente se calcula la pensión sobre la base al salario que se cotizó las últimas 150 semanas.
El informe que presentó el presidente del INSS, Roberto López, el 21 de junio pasado —cuando afirmó que no había para pagar la pensión reducida a los miles de ancianos que la reclamaban— no precisa en qué usan 1,530.2 millones de córdobas. Ese monto aparece bajo el concepto de “remante social”, pero su destino no específico.
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