CIUDAD DEL VATICANO/AFP
“Se trata de un instrumento que ofrece la garantía de que se seguirá el camino iniciado. En el mundo actual se trata de resistir frente a formas cada vez más sofisticadas de criminalidad financiera. Tenemos que hacer frente a los desafíos para la protección de la legalidad, no quedarnos atrás”, explicó el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.
El 11 de julio, el papa Francisco aprobó con otro “motu proprio” una reforma del Código Penal del Vaticano, que refuerza las sanciones contra la corrupción y el lavado de dinero y las ajusta a los parámetros internacionales.
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El papa Francisco reforzó ayer la vigilancia de las operaciones financieras del Vaticano, a través de un “motu proprio” (decreto papal) que introduce nuevas medidas contra el blanqueo de capitales y el reciclaje de dinero sucio. La iniciativa supone una continuación de las ya aprobadas en prevención y lucha contra actividades ilegales en terreno financiero y monetario por el papa Benedicto XVI, el 30 de diciembre de 2010.
A través del decreto se establece que las leyes que se aplican al Estado vaticano se extienden a sus ministerios, organismos e instituciones que dependen de la Santa Sede, así como a organizaciones no lucrativas de la Iglesia, como por ejemplo Caritas. Entre las medidas aprobadas se refuerza el papel de la Agencia de Información Financiera (AIF), que se convierte también en un organismo de “evaluación y aprobación” de actividades que impliquen movimientos financieros.
Con esa medida se responde al pedido hecho por Moneyval, el órgano del Consejo de Europa para la lucha contra el blanqueo, indicó en un comunicado del Vaticano. Moneyval ha reconocido que la Santa Sede ha recorrido un “largo camino en muy poco tiempo” en la lucha contra el blanqueo de capitales.
Con el documento papal se crea también un “comité de seguridad financiera” con el objetivo de coordinar las actividades de la Santa Sede en materia de prevención y lucha contra el reciclaje de dinero sucio, añade la nota.
El papa manifiesta en el documento que “la Santa Sede, en conformidad con su naturaleza y misión, participa en los esfuerzos de la comunidad internacional destinados a la protección y la promoción de la integridad, estabilidad y transparencia de los sectores económicos y financieros y a la prevención y a la lucha contra las actividades delictivas”.
Las nuevas normas, que entrarán en vigor el 1 de septiembre, se aplican a todos los miembros de la Curia, así como a todo el personal diplomático y a todos los empleados de organismos y de instituciones vinculadas con la Santa Sede.
Francisco, elegido papa en marzo, se comprometió a realizar una reforma profunda de las instituciones vaticanas. En junio ordenó una comisión de investigación para renovar el controvertido banco del Vaticano. Antes de aplicar la reforma prevista para el Banco Vaticano, el papa nombró una comisión de investigación para examinar el caso.
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