José Arturo Cárdenas
LA PAZ/AFP
El presidente boliviano, Evo Morales, afirma que el éxito de su modelo estatista e indigenista logró un nuevo rostro para Bolivia, que hoy crece y tiene estabilidad política, aunque analistas y opositores advierten que no están resueltos los problemas estructurales que arrastra el país desde su fundación.
Morales, un aymara formado políticamente como líder de los cultivadores de coca en el país más pobre de Sudamérica, de 10 millones de habitantes, destacó el martes ante el Congreso, en el día de la independencia nacional, los logros del modelo que encarna y concluyó que Bolivia se erige hoy en «una referencia internacional» por sus políticas y avance económico.
Tras siete años de gobierno en el país, el mandatario boliviano ha logrado dejar atrás la inestabilidad de un país con récord de golpes de Estado, aunque opositores y analistas no son tan optimistas sobre la actualidad boliviana.
«En términos generales, esa visión que tiene el gobierno es parcialmente correcta», afirma el profesor de la estatal Universidad Mayor de San Andrés, Carlos Cordero, pero «el punto es que todo ese fortalecimiento del Estado en temas económicos no ha transformado la vida del ciudadano en términos de mejor educación y salud».
El crecimiento económico sostenido del país, abonado por excepcionales precios de las materias primas, se ha mantenido en un promedio de entre 4 y 5% anual, desde que llegó al poder en 2006.
La mejora de la economía ha permitido aplicar programas de reducción de la pobreza moderada que, según el gobierno, se redujo del 63% al 43%. Mientras que gracias a campañas de educación con apoyo de Cuba y Venezuela ahora el 95% de la población boliviana es alfabeta, señala el gobierno.
Parte de la bonanza económica se debe a la nacionalización de los hidrocarburos en 2006, que permitió la apropiación por el Estado del excedente petrolero, en manos de empresas extranjeras hasta entonces.
Antes de esa medida estatista, los ingresos de Bolivia eran de unos 600 millones de dólares anuales y ahora superan los 3,200 millones de dólares, según cifras oficiales.
Las Reservas Internacionales Netas eran de 1.730 millones de dólares en 2005 y ahora bordean los 13,000 millones de dólares.
«La bonanza económica es por los precios de las materias primas en los mercados internacionales, pero a la larga es perjudicial en el horizonte de visibilidad de la economía boliviana, pues ingresamos a una lógica primaria de exportación de materias primas», explica a la AFP el investigador Marcelo Silva.
El experto opina que «hay una tarea pendiente que es la industrialización de las materias primas que no ha logrado aprovechar el gobierno».
El gas natural es el principal producto de exportación a Brasil y Argentina, cuyo precio se calcula en función de la variación del precio internacional del petróleo.
LOS PROBLEMAS ESTRUCTURALES SIGUEN
La oposición política ha señalado que la realidad no es la que pinta el discurso oficialista.
La centroderechista Unidad Nacional (UN), del empresario Samuel Doria Medina, potencial rival de Morales en las elecciones de 2014, opinó en un comunicado que «a pesar de la bonanza económica, los problemas estructurales del país siguen siendo los mismos».
Según UN, aún persisten la «excesiva dependencia de la extracción de recursos no renovables, la aguda desconfianza entre bolivianos, que se traduce en conflicto social, y un Estado débil y corrupto».
Morales, de 52 años, es el primer presidente indígena de Bolivia e instaló en el poder a ese sector del país, fuertemente discriminado desde la fundación de la república en 1825. De algún modo, su proceso de reformas es equiparado por los analistas al que vivió el país a mediados de los 50, con nacionalizaciones y una reforma agraria durante el primer gobierno de Víctor Paz Estenssoro (1952-1956).
En el plano político, Morales se regodea de que después de la expulsión del embajador de Estados Unidos y de la agencia antidrogas DEA, en 2008, bajo el cargo de complot, Bolivia ha tenido éxitos en la reducción de plantaciones de coca y la lucha contra el narcotráfico.
Como ejemplo, mencionó que mientras las incautaciones anuales de cocaína eran de unas 14 toneladas, ahora bordean las 34.
ESTABILIDAD POLÍTICA EN EL ESTADO PLURINACIONAL
Morales «ha tenido una estabilidad política que no han tenido otros gobiernos», afirmó a la AFP el analista Carlos Cordero, en referencia a que cerca de un 40% de los 78 gobiernos que ha tenido Bolivia ha sido por la vía de la insurrección civil o el golpe militar.
Su estabilidad, afirma, ha respondido básicamente a la bonanza económica.
Para Silva, «en el plano absolutamente pragmático, en América Latina y en Bolivia, el éxito político depende de la variable económica, es imposible pensar que un gobierno obtenga horizonte político, si sus cifras no están bien».
El mandatario ha establecido una política de corte estatista e izquierdista, aprovechando en lo económico el boom de las materias primas, mientras que en lo político se ha orientado a estrechar lazos con Venezuela, Cuba e Irán, enconados críticos de Washington.
Además, con su nueva Constitución, aprobada en 2010 en un referendo, Morales instaló un «Estado plurinacional», con el fin -según él- de incorporar a la vida nacional a 34 nacionalidades indígenas, marginadas por la élite boliviana, y que le han dado un fuerte sustento popular.