Lucía Vargas
También les advierten que no permitirán que nadie más se instale en esas áreas. Pacheco alegó que tiene dos años de vivir en ese lugar y admitió que no tiene título de propiedad, pero asegura que nunca les habían dicho que desocuparan el lugar.
Ana María Duarte, habitante del sitio, también fue notificada para que desaloje. Los afectados agregaron que hay interés de los dueños de un residencial vecino de desalojarlos para desviar los tubos de aguas negras hacia el camino.
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Cinco noches durmiendo en el piso sobre camas improvisadas ha tenido que aguantar la señora Yasmilda Pacheco y sus niños, desde que agentes de la Policía de Granada desmantelaran su humilde vivienda, ubicada camino a Las Prusias, zona rural de Granada, tras una notificación de la oficina de Control Urbano de la municipalidad.
La orden le llegó a cinco familias que viven en Las Prusias y El Chinchorro, donde hay unas sesenta viviendas en la misma situación.
Los afectados mostraron un documento firmado por el ingeniero Roberto Marcenaro, jefe de Control Urbano, y la licenciada Jennifer Ruiz, encargada de la oficina de relaciones con la comunidad, donde les notifican que deben desocupar el área donde viven en un término de 24 horas, después de recibida la notificación el pasado 23 de julio.
“COMO SI FUERA DELINCUENTE”
“Me rodearon la casita como si fuera delincuente, me quebraron el espejo, se me robaron dos machetes, cuarenta pesos y el niño de 5 años me ha quedado como loco, del trauma, y con calentura”, dijo entre lágrimas la mujer.
Desde esa noche se refugió en una propiedad privada conocida como “la chanchera”, para mientras hallan donde irse, mientras pidió a la alcaldesa Julia Mena que la ubiquen en otro lado.
La secretaria política de Las Prusias, Ruth Alonso, explicó que la funcionaria municipal actuó sin orden de desalojo y criticó la forma violenta y arbitraria de la Policía.
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