Antes del fuerte empuje de los Bravos en los noventa, del creciente entusiasmo por los Medias Rojas más adelante y de cualquier otra simpatía estimulada por la presencia de nicas en un determinado equipo, la popularidad de los Dodgers en nuestro país, no tenía ninguna discusión.
Se trataba del equipo con más seguidores, después de los Yanquis, cuyo nivel de simpatía —o de rechazo— se ha mantenido a través del tiempo. Pero los Dodgers están de regreso y sus viejos fanáticos han comenzado a desempolvar su entusiasmo, mientras otros sienten atracción.
Y aunque no hay que ir tan atrás para descubrir cuándo fue su último viaje a la postemporada (2009), es su presentación espectacular en la Serie Mundial de 1988 ante Oakland, el recuerdo más perdurable y apreciado de sus seguidores. ¿Podrán ir este año a los playoffs?
Están en la ruta. Este de 2013, es un buen plantel. El personal es talentosísimo. Pero no se había articulado como equipo y parecía ir en camino a otra temporada de frustraciones, algo que no es nuevo en su historial reciente. Pero han ganado 22 de sus últimos 27 partidos.
Y, aunque Adrián González ha sido clave, lo mismo que Hanley Ramírez, Andre Ethier y Carl Crawford, más Clayton Kershaw y Zack Grein, es curioso que el mayor voltaje lo han experimentado desde el aterrizaje de Yasiel Puig, el cubano que ha galvanizado ese plantel.
Los Dodgers pasaron de un abril timorato (13-13), a un mayo depresivo (10-17), pero mejoraron en junio (15-13), antes de agitarse en julio (15-4) y da la impresión que no hay forma de frenarlos. Las piezas se han colocado y el rompecabezas al final está armado.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 B