El Cairo/EFE
El jefe de las Fuerzas Armadas de Egipto, Abdel Fatah al-Sisi, llamó ayer al pueblo a manifestarse este viernes en apoyo de los intentos de las fuerzas del orden de poner fin a la violencia y el terrorismo.
El llamamiento soliviantó a los Hermanos Musulmanes, firmes detractores del golpe militar del 3 de julio contra Mohamed Mursi, que acusaron a Al-Sisi de alentar con sus declaraciones a “una guerra civil”. El portavoz militar Ahmed Ali negó que las declaraciones del también ministro de Defensa sean una invitación a la violencia contra sectores determinados.
“¿Por qué salir? Para darme una autorización y una orden para enfrentar la probable violencia y terrorismo”, expresó Al-Sisi en una ceremonia de graduación de cadetes en Alejandría (norte).
En respuesta, los Hermanos Musulmanes aseguraron que sus manifestaciones son pacíficas y que quienes ejercen la violencia y el terrorismo son los promotores del golpe de Estado. La hermandad calificó a Al-Sisi de “traidor” y lo responsabilizó de “cada gota de sangre que se derrama” y de profundizar la división nacional.
El dirigente de los Hermanos Musulmanes, Esam al Arian, afirmó por su parte que las palabras de Al-Sisi no impedirán que “millones” de seguidores de Mursi continúen sus protestas.
Tras la alocución de Al-Sisi, el grupo “Tamarrud” (rebelión), instigador de las protestas contra el depuesto presidente, convocó a una manifestación el viernes para respaldar a las Fuerzas Armadas. La doble convocatoria de protestas, al igual que la semana pasada, despierta nuevos temores de que las calles egipcias sean escenario de conatos de violencia.
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