De acuerdo con la Ley no se puede ni se debe cambiar el nombre del parque Pedro Joaquín Chamorro Cardenal por el de Alba, ni por cualquier otro. El artículo 3 de la Ley 813, Ley que declara Héroe Nacional al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, aprobada el 3 de octubre de 2012 por la Asamblea Nacional, promulgada dos días después por el Poder Ejecutivo y publicada en La Gaceta, Diario Oficial de Nicaragua, el 9 del mismo mes de octubre de 2012, dice textualmente: “Las instituciones públicas y privadas deberán de respetar el nombre del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, plasmado en cualquier calle, avenida, parque, nombre de barrios y edificaciones que lleven su nombre”.
De manera que quitar el nombre de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal al parque establecido desde hace muchos años en el sitio donde el Mártir de las Libertades Públicas y Héroe Nacional de Nicaragua fue asesinado hace 35 años, es un acto flagrante contra ley expresa.
Pero es obvio que la Ley no tiene validez para un gobierno autocrático como el de Daniel Ortega, quien viola hasta la Constitución cuando le viene en gana y dispone de jueces y magistrados partidistas y venales que “legalizan” sus violaciones mediante resoluciones judiciales espurias. Y en el caso específico del cambio de nombre del parque Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, lo que vale para Ortega es su voluntad absolutista, su aversión a los valores humanistas y los principios democráticos que constituyen el legado del doctor Chamorro.
En realidad, aunque el aspecto legal es muy importante, lo fundamental en este caso es que el cambio de nombre del parque Pedro Joaquín Chamorro Cardenal significa un ultraje a su memoria, es un desprecio a su legado y es una mezquina venganza política colocar su efigie en posición subordinada a figuras extranjeras, que pueden ser muy próceres en sus países pero en Nicaragua son ilustres desconocidos para la gran mayoría de la población.
Cuando se conoció, el año pasado, que el régimen orteguista tramaba cambiar el nombre del histórico y emblemático parque Pedro Joaquín Chamorro y mandó a erigir las columnas donde se pondrían las imágenes de próceres de los países del Alba, el hijo del Héroe Nacional y actual diputado democrático a la Asamblea Nacional, Pedro Joaquín Chamorro Barrios, sugirió públicamente que se escogiera otro lugar para homenajear a los aliados extranjeros de Daniel Ortega y que en las nueve columnas que ya se estaban erigiendo en el parque se inscribieran los principios fundamentales por los cuales luchó hasta ofrendar su vida el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Es decir: libertad de expresión, libre sufragio, no reelección presidencial, derechos humanos, verdad, justicia social, Estado de derecho, pluralismo político y consecuencia política personal.
Pero el orteguismo no atiende razones ni respeta valores y principios. Tendrá que ser tarea del ineluctable próximo gobierno democrático de Nicaragua, restablecer el nombre del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en ese histórico parque de Managua. Porque no debe caber duda de que la noche oscura pasará otra vez y que Nicaragua volverá a ser República.
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