Rezaye Álvarez M.
Una diferencia de 500 millones de dólares es la que hay entre la cifra dada por el presidente inconstitucional Daniel Ortega el pasado 19 de julio y la emitida por Wang Jing, dueño de HKND Group, sobre el costo de los estudios de factibilidad para la construcción del Gran Canal Interoceánico.
Ortega indicó que “el Canal es un proyecto que en estos momentos tiene una enorme viabilidad. Va a depender lógicamente de los Estudios que se están haciendo” y luego dijo que estos estudios tienen un costo de 400 millones de dólares, para luego recalcar que “de lo que digan esos estudios va a depender que el Canal se empiece a construir”.
En una entrevista al Financial Times, a inicios del mes, Wang Jing expresó que solo el estudio de viabilidad tiene un costo de 900 millones de dólares. ¿Quién dice la cifra real?
Para el Mario Zelaya, de D’ Guerrero Ingenieros, “las dos cifras son acertadas porque son cifras muy altas”, y a veces hay estudios que a última hora se requieren y que difícilmente se puede prever desde el inicio cuánto puede costar.
Zelaya explicó que en este tipo de megaproyectos tienen que haber estudios de población, topografía, ambientales, estudios geológicos profundos y de ingeniería, para ver la posición apropiada para los puertos, y todos estos son estudios “absolutamente extensos y muchas veces un estudio va arrojando la necesidad de hacer otro”. La utilidad de hacer tantos estudios es conseguir el financiamiento para la obra.
“Si alguien quiere dar cifras exactas en este momento no se puede. Exactas no pueden ser, porque de repente los estudios se simplifican y pueden costar menos, o se vuelven más complejos y, para poder atraer más inversionistas, hay que hacer más estudios” explicó Zelaya.
Según el ingeniero Rodrigo Pereira, para poder dar una cifra primero “hay que ver cuáles van a ser los alcances del mismo”. Cuantificar y dar un estimado, “ahorita sería muy atrevido de mi parte”, afirmó.
Sin embargo, para Pereira “si se han atrevido a dar una cifra es porque ellos tienen más informaciones, yo no tengo esa información” y, por tanto, no puede decir si la correcta es la dada por Wang Jing (900 millones dólares) o la dada por Ortega (400 millones de dólares).
Y continuó explicando que “si ya ellos —Wang Jing y Ortega— tienen alguna información preliminar, saben exactamente la ruta, más o menos qué piensan hacer, la idea, ya un bosquejo o una planificación, entonces sí pueden dar un estimado.
Pereira recordó que un estudio de factibilidad implica no solo el impacto ambiental, “sino también el económico, financiero, qué me va a salir más barato, menos largo y más eficiente. Entonces, basado en eso se van a determinar las diferentes alternativas”.
Firmas nicas y mundiales
Para realizar los estudios de viabilidad y factibilidad, lo primero que se debe hacer según Pereira es “analizar el impacto ambiental” porque hay varias alternativas de rutas y tienen que determinar cuál es la más factible no solo por el impacto ambiental, sino por el impacto social.
Tanto para Pereira como para Zelaya, en Nicaragua hay suficientes profesionales en el área ambiental, ingenieril y social, que podrían trabajar en hacer los estudio para evaluar los impactos del Canal Interoceánico.
No obstante, según Zelaya “los estudios tienen que ser avalados por empresas de clase mundial, para que los organismos que vayan a financiar puedan tener un mayor grado de confianza en la inversión”.
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