Este tema analizado dentro de lo factible en el centro de lo fáctico, urge distinguir los hechos y la teoría. Leo con mucha tristeza, como padre de familia, las noticias destacadas de la situación en que están involucrados menores en actos delictivos; y la tragedia de niñas en estado de embarazo.
La psicología, materia que impartí por varios años en centros de enseñanza, me brinda esta oportunidad para expresar en este artículo la muy visible distancia entre padres e hijos. Y, decir con mucha conciencia que se precisa estudiar la conducta de los padres en el cuido de los hijos, y manifiesto de entrada que el hogar bien fortalecido con mucho amor y responsabilidad, debe de ser la primera escuela de estos menores.
Profesores de psicología encuentran en la mentira, en los ultrajes intrafamiliares y en la vida licenciosa de padres de familia, un caldo funesto en la vida de niños. Esto alimenta resentimientos en los menores cuando sus padres se exceden en castigos severos que relajan la moral de estos niños, y la paz en el hogar se eclipsa como la deseada comunicación.
Asomo un problema cotidiano cuando la niña recurre en busca de consejo en la empleada de la casa al llegar la pubertad, que es el doloroso camino de la adolescencia; proceso que requiere de mucha ternura, pues la naturaleza va descubriendo en el cuerpo signos naturales como marca indeleble de nuestra vida corporal.
Apasionado de la psicología, recuerdo que al prepararse el articulado de lo que sería el Código de la Niñez y la Adolescencia, como ley de justicia dio cabida a un calendario de seminarios. Estuve con juristas reconocidos preparando lo preciso para formalizar esa ley, y coincidimos que la escuela que debe respaldar a los menores es el hogar.
Finalizando estos seminarios ante una amplia audiencia con la presencia de la presidenta doña Violeta Barrios de Chamorro, expuse como conferencista la necesidad de judiciales responsables y preparados para impartir justicia “arreglada a Derecho”. La audiencia que estuvo muy atenta al desarrollo del programa, en las preguntas y respuestas como se estila al final de toda conferencia de aspectos legales, fue notorio como necesario que en el hogar debe primar el diálogo, el amor y el respeto como pilares de fortaleza para un acercamiento solidario entre padres con sus hijos.
El maestro de psicología Hans Wenke, es de criterio de “que la rebeldía y la distancia de los hijos con sus padres es producto del anacronismo, algunas veces originado por el poco contacto que existe a diario entre los padres y los hijos en el hogar moderno”.
Dejo este consejo, lectura en la psicología que precisa un enfoque muy oportuno; cual es la leyenda de los complejos de Edipo y Elektra, pues es penoso conocer el abuso de padres a sus hijas y transitan sin vergüenza alguna el sucio camino de lo libidinoso. A mi juicio, ante de las leyes la familia necesita una moral de buenos ejemplos. ¡Así sea! El autor es miembro de la Academia de Ciencias jurídicas y Políticas de Nicaragua.
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