Tania Sirias
Hoy se conmemoran 34 años de la revolución popular sandinista, aquella insurrección cuyo objetivo era el de derrocar al dictador Anastasio Somoza Debayle. Más de tres décadas han transcurrido y ese levantamiento del pueblo dio paso a un partido político, el cual para Henry Ruiz, comandante “Modesto”, ha venido experimentando “transformaciones de tipo kafkianas”.
Al iniciar la entrevista con LA PRENSA deja claro que no hablará de lo que ocurrió aquel 19 de julio de 1979, el cual fue forjado a tiros y muertes de miles de nicaragüenses, “porque a los muertos hay que dejarlos descansar”.
Lamenta que en Nicaragua hay una censura histórica del pensamiento de Sandino, de ese hombre luchador antimperialista y antioligarca. No ese adoctrinamiento que le hacen a los jóvenes a través de los canales pertenecientes a la familia Ortega Murillo.
“Su ideología va más allá de crear un Estado donde todos fuéramos hermanos, ya que el término con el que se dirigía era hermano Pedrón o a su hermano Ortiz. El elemento destacado de su doctrina era la soberanía nacional”, comenta el comandante Modesto.
Vuelve a nuestro tiempo y lamenta cómo el presidente inconstitucional, Daniel Ortega, sus diputados y funcionarios entregaron la soberanía de nuestro país, a través de una concesión canalera al empresario chino Wang Jing.
EN EL BASURERO DE LA HISTORIA
“Si Sandino estuviera vivo y ellos (los orteguistas) estuvieran en sus filas, ya hubiese levantado la idea del fusilamiento porque hay unos tipos tan traidores y que además están utilizando su nombre. Por lo tanto necesitarían hacer un juicio sumario para que la historia los clasifique donde deberían estar, en el basurero de la historia.
Agrega que lo que se ve ahora, “es una falsificación permanente del sandinismo”, pero con los medios modernos para masificar el mensaje.
“Aquí vemos el empleo de la tecnología, pero también cuentan con periódicos, canales de televisión, más las redes sociales, saturando con ese falso mensaje”, expresa uno de los nueve comandantes de la revolución en los años ochenta.
Ante este falso adoctrinamiento, afirma que es momento de rescatar a Sandino, ya que el ideal con el que se fundó el Frente Sandinista, fue para quitar a un dictador del poder.
“La juventud despierta había llegado al convencimiento que la única manera de acabar con esa dictadura era la vía armada. Se tenía la concepción y la idea militar, pero sabíamos que no era fácil atacar a un ejército moderno y además con el apoyo de los Estados Unidos. Al final lo que hubo fue una insurrección popular siguiendo un poco la teoría de Carlos Fonseca, quien decía que el pueblo es un ejército, donde la masas enardecidas terminan con el aparato represivo”, relató Ruiz.
Dentro de este Frente Sandinista habían diversas corrientes de pensamientos y formación ideológica, donde el fin común era acabar con la dinastía somocista.
En el caso de Ruiz, que provenía de una formación marxista pensaba que valía la pena terminar con la dictadura para fundar una nueva sociedad, con un nuevo régimen económico y social.
“Carlos Fonseca lo resumía que no solo se debía acabar con la dictadura sino de crear un nuevo régimen económico y social, pero en el camino salió otra cosa”, lamenta el comandante Modesto.
UN FSLN KAFKIANO
¿Es este FSLN el mismo que gestó una revolución hace 34 años?
Este nuevo Frente Sandinista es como algo kafkiano, no es el mismo del que escribía Ernesto Cardenal, o del que cantan los hermanos Mejía Godoy. Tampoco es ese sueño conquistado a tiros, sangre y muerte de muchos nicaragüenses.
Este es una metamorfosis, un chunche raro y feo. Es algo que parece que vive debajo de las camas, que trabajan y operan en las oscuridad. Lastimosamente en eso se convirtió la gloria de la revolución.
¿En qué parte del camino se fue diluyendo el verdadero FSLN?
Es difícil prever cómo fue que se perdió. Si uno fuera un poco más dialéctico diría que ese contrario en que se ha convertido el Frente Sandinista, era algo que se traía adentro, que es parte de los hombres y mujeres que nos íbamos incorporando, todos con distintos criterios de la vida, distintos puntos de la moral y de la política, pero todos estábamos metidos en una especie de cápsula que se llamaba Frente Sandinista.
Hay que entender que el Frente Sandinista antes de la guerra era una organización político-militar, nunca fue un partido. Sin embargo con el paso del tiempo se fue formando el partido surgen otros nuevos tipos de formación y adoctrinamiento a la nueva militancia.
Por ejemplo, a mi no me gustaba que los militantes estudiaran los discursos de los comandantes, pues lo considero una doctrina muy vertical.
Creo que dentro del partido fueron surgiendo personajes que les gustaba el buen vivir, que les gustaba gastar de más, que tenía otro nivel de vida y al ver la victoria, la vieron como un trofeo.
ACIERTOS Y DESACIERTOS
Al hacer una retrospectiva, el comandante Modesto dice que se cometieron errores durante el primer periodo de Ortega, donde él también formó parte del gobierno. Lamenta que uno de esos desaciertos fue la confiscación.
“El confiscar todos los bienes de Somoza fue un proceso legítimo, que se anunció antes y durante la victoria revolucionaria. Se dijo que serían confiscados los recursos mal habidos de la dictadura somocista para fundar una economía popular”.
“Lo que no estoy de acuerdo fueron las confiscaciones al mediano empresario. En ese proceso de acumular medios de capital se tocaron a los medianos productores que no tenían que ver en nada y es ahí donde empezaron los desaciertos políticos”, expresa Ruiz.
Agrega que hay quienes se inclinan a pensar que esto es inevitable. “Pero hay quienes nos inclinamos a que esto es evitable, pues tengo claro con quienes me voy a unir y quienes van a ser mis aliados. Por ejemplo, ahora Daniel Ortega tiene muy claro que sus buenos aliados no son los campesinos, sino el Cosep, pues ahí está el capital industrial, agrario y el bancario. Con esos está haciendo su gobierno y tienen más voz y voto que los campesinos que dicen ser el pueblo presidente”, mencionó Ruiz.
Otro desacierto fue nunca darles tierras a los campesinos. “En algunos lugares no era necesario una reforma agraria para entregarles las tierras, no decirles te las presto campesino, eso tal vez hubiese servido en Asia donde la tierra es comunal, pero en el Pacífico y Centro del país si la tierra es del campesino, es de él. Esos títulos de reforma agraria aparecieron después y a la carrera, cuando perdimos en 1990.
EL SHOW DEL 34 ANIVERSARIO
¿Qué opina de la celebración que hace Rosario Murillo, donde cada uno celebra por su parte?
Eso me da una nostalgia. Primero es como estar remojando los huesos de quienes deberían estar tranquilos, o aquellos que esperan la resurrección. Creo que la lucha democrática por la República, por tener una Estado de Derecho no requiere de tanto recordatorio.
Este recordatorio de los hechos gloriosos tienen distintas versiones y la manipulación más atroz lo hace la familia gubernamental.
Yo ya no me he dado a la tarea de andar en eso, porque yo a mis santos los llevo en el corazón.
Ahora tengo una práctica de vida de acuerdo con lo que me dicta el corazón y lo que me dictaran mis compañeros si yo ahora estuviera cometiendo alguna fechoría. Sin embargo les digo, ese fenómeno político que se desarrolla en el sandinismo y que ahora se le llama orteguismo, va a crear una fuerza contraria donde se va a recuperar la democracia y la soberanía.
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