La protección y el asilo a Edward Snowden han sido parte de las peticiones en protestas que realizan ciudadanos en diferentes países a favor del estadounidense ex técnico de la CIA. LA PRENSA/EFE

Relaciones frías

Estados Unidos resulta crucial para Asia y se concentra en la política de Medio Oriente, pero la región que el actual secretario de Estado norteamericano John Kerry calificara en alguna ocasión como el “patio trasero” de EE. UU. está fermentando viejas rencillas exacerbadas por el escándalo sobre Edward Snowden, exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense.

Estados Unidos resulta crucial para Asia y se concentra en la política de Medio Oriente, pero la región que el actual secretario de Estado norteamericano John Kerry calificara en alguna ocasión como el “patio trasero” de EE. UU. está fermentando viejas rencillas exacerbadas por el escándalo sobre Edward Snowden, exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense.

Venezuela, Bolivia y Nicaragua se manifestaron dispuestos a conceder asilo a Snowden, a quien se le acusa de espionaje por haber revelado el alcance de los programas de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés), que espiaban a todos los estadounidenses y extranjeros.

Las relaciones de Estados Unidos con esos países ya eran poco amigables. Pero el caso de Snowden también ha socavado el esfuerzo del gobierno del presidente Barack Obama de mejorar relaciones con naciones más amigables en la región como México y Brasil.

Snowden, quien desde el 23 de junio está en la zona de tránsito del aeropuerto Sheremétievo, en Moscú, anunció el viernes su decisión de pedir asilo político en Rusia ante la imposibilidad de viajar a los países latinoamericanos que le ofrecen asilo, aunque las autoridades, hasta ayer, no habían acusado recibo de su petición formal, declaró el jefe del Servicio Federal de Migración (SFM) de Rusia, Konstantín Romodánovski, a la agencia Interfax.

“El efecto que ha tenido el caso Snowden sobre los revitalizados esfuerzos para volver a reforzar las relaciones con América Latina ha sido como un balde de agua fría”, destacó Carl Meacham, importante exconsultor sobre América Latina para la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. “No detendrá los acuerdos comerciales, ni la cooperación energética, pero será más difícil que el presidente proyecte la imagen de ‘Estamos aquí para colaborar con ustedes’. Se trata de un revés”.

Los líderes de la región ya habían criticado enérgicamente a Estados Unidos esta semana cuando un diario de Brasil con acceso a algunos de los documentos filtrados por Snowden informó que el programa de espionaje se había centrado ampliamente en correos electrónicos y llamadas telefónicas en toda la región. Esa revelación tuvo lugar pocos días después de los reclamos que provocó en la región austral por el desvío por Europa del vuelo del presidente de Bolivia, Evo Morales, en medio de sospechas infundadas, tal como se demostró posteriormente, de que Snowden viajaba a bordo.

Ayer el presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó que agentes de inteligencia de Estados Unidos tienen acceso a los correos electrónicos de las máximas autoridades de Bolivia y que él canceló el suyo hace mucho tiempo para no ser espiado.

Morales no tiene una cuenta en Twitter ni utiliza las redes sociales, tampoco su vicepresidente Álvaro García. El sábado Morales dijo que Estados Unidos espía a países amigos y enemigos para después “intervenir y adueñarse de los recursos naturales” de esas naciones.

EE.UU. MINIMIZA SITUACION

Las diferencias diplomáticas suceden poco después que el presidente Barack Obama, el vicepresidente Joe Biden y el secretario de Estado John Kerry han emprendido giras por la región a fin de impulsar el interés de Estados Unidos en América Latina.

EE. UU. ha intentado minimizar los efectos colaterales de la revelación de información sobre las actividades de espionaje. La portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, admitió que el país recaba información extranjera mediante el espionaje, argumentando que otros países también lo hacen.

“Tenemos previsto continuar nuestro diálogo con los brasileños mediante los canales diplomáticos normales, pero esas son conversaciones que, por supuesto, mantendríamos en secreto”.

Psaki ha manifestado también que cualquier país que le conceda asilo a Snowden crearía “graves dificultades en nuestras relaciones bilaterales”. Si bien es posible que otras naciones espíen a sus aliados, las acusaciones han avivado un sentimiento antiestadounidense que ya existía en la región.

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