San José/ACAN-EFE
Las autoridades de Costa Rica se han lanzado al decomiso de capitales de dudosa procedencia, aunque no se compruebe que provienen de algún delito, como ya lo hicieron esta semana con un vendedor de lotería que tenía más de 600,000 dólares en cuentas bancarias.
Una fuente del Ministerio Público confirmó hoy a Acan-Efe que el pasado martes el Juzgado Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda del Segundo Circuito Judicial de San José, mediante sentencia, ordenó el traslado del dinero del vendedor de lotería al Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD).
Esta es la primera sentencia que se emite en Costa Rica sobre «capitales emergentes», figura legal prevista en la Ley contra la Delincuencia Organizada del 2009, y la cual busca perseguir patrimonio que no tiene justificación lícita, aunque en la vía penal no se haya establecido con certeza que proviene de un delito.
El primer caso que llega a sentencia es el de un hombre de apellido Soto, vendedor de lotería y vecino de un humilde barrio del sur de San José, a quien desde 2011 se le investiga por engrosar sus cuentas bancarias repentinamente.
A este hombre se le decomisaron 77 millones de colones (unos 150,000 dólares) de una cuenta y otros 487,500 dólares de otra.
El caso fue tramitado inicialmente en la Fiscalía Adjunta de Delitos Económicos por el presunto delito de legitimación de capitales, pero en 2011 no se logró determinar delito alguno para el origen del dinero como fraude, evasión de impuestos o narcotráfico.
En junio de ese año la denuncia se trasladó al Juzgado Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda del Segundo Circuito Judicial de San José, que ordenó la inmovilización de los fondos hasta que resolvió el pasado martes trasladarlos al ICD.