Lucía Vargas
En el 36 aniversario de la muerte de la beata sor María Romero, centenares de fieles católicos acudieron ayer a su capilla en Granada, para participar de los oficios religiosos que se iniciaron desde la mañana, como parte del triduo de actividades que se extendieron desde el jueves.
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La actividad se realizó en el marco del día del catequista y se recordó aquel 7 de julio de 1977 cuando la muerte sorprendió a la monjita en Las Peñitas, León.
El padre Francisco Solano, rector del Seminario Mayor de Granada, ofició la misa a las 11:00 a.m. acto litúrgico al que asistieron devotos de todas partes del país y del extranjero, para recibir la bendición de las reliquias de la beata y llevar agua bendita de la gruta que está en su casa natal.
“Todos los años vengo a esta fiesta porque creo en la santidad de sor María y en mi familia fuimos bendecidos con su intercesión en momentos de enfermedad”, señaló Dolores Madrigal, quien viajó desde Camoapa.
El padre Solano dijo que la canonización de sor María debe ser promovida. “Sor María, al ser beata la Iglesia declaró que está en el cielo, es nuestra intercesora y es un modelo válido de la vida cristiana, pero la canonización le dará un culto más universal”, señaló.
Por su parte sor Melania Martínez Álvarez, explicó que sería un milagro la aprobación de la canonización de la monja granadina. “Solo esperamos que en algún momento surja ese milagro, porque hay varios milagros recibidos por intercesión de sor María en Roma, que están en estudio, pero hay que pedirle a Dios que en algún momento nos den la noticia de su canonización”, dijo la religiosa.
Ayer hubo una misa a las 9:00 a.m dedicada a los catequistas de la Diócesis de Granada. Fue oficiada por el padre Omar Cordero, encargado de la capilla y a las 4:00 p.m. hubo misa solemne en Catedral oficiada por monseñor Jorge Solórzano y luego la imagen de la beata fue llevada en procesión a su capilla.
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