La firma de Jesús López por 950 mil dólares con los Atléticos de Oakland, únicamente superada por los 1.35 millones de dólares que recibió Cheslor Cuthbert de Kansas City en el 2009, despertó el interés por descubrir el bono que recibieron por su rúbrica cada uno de los 13 nicas que han llegado a las Grandes Ligas.
Entre los bigleaguers el récord lo tiene Erasmo Ramírez, a quien los Marineros de Seattle le dieron 57,500 dólares por su firma en el 2008, en El Salvador.
En el otro extremo está Porfirio Altamirano, al no recibir un solo dólar por su salto al profesionalismo en 1979, porque lo hizo con los Amigos de Miami, un equipo de liga independiente que después vendería su contrato a los Filis de Filadelfia.
Otra firma modesta fue la de Marvin Benard por mil dólares con los Gigantes de San Francisco en 1992. Benard creció en los Estados Unidos y fue seleccionado en la ronda 50 del draft —una de las últimas— de ese año. Así que más que el dinero, el nica agradeció la oportunidad.
Y qué decir de Everth Cabrera, quien solamente obtuvo cinco mil dólares de Colorado en el 2004.
- 229 mil
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Denis Martínez, el más grande beisbolista en la historia de nuestro país y máximo ganador latino en el repaso de las Mayores con 245 éxitos, estampó su firma con los Orioles de Baltimore en 1973 por la suma de 10 mil dólares.
Los Orioles firmaron al mismo tiempo a Denis y a Antonio Chévez, y ambos llegaron a las Grandes Ligas. Cada uno recibió la misma cifra de dinero al momento de sellar el contrato.
No obstante, la historia de ambos fue distinta, porque Chévez salió de circulación muy joven por lesiones, mientras que Denis construyó una carrera de 23 años en el mejor beisbol del mundo.
En 1974 los Piratas de Pittsburgh atraparon a Albert Williams, de quien no se tiene certeza de su bono, pero se cree que anduvo por el orden de los cinco mil dólares.
De modo que cuando David Green fue firmado por los Cerveceros de Milwaukee en 1978 se convirtió en el mejor bonificado, al recibir 20 mil dólares.
Green tuvo el “récord” entre los big leaguers, hasta que llegó a Oswaldo Mairena, por quien los Yanquis de Nueva York desembolsaron 48 mil dólares en 1996, después de la actuación del zurdo con la Selección en los Juegos Olímpicos.
Los Diamondbacks de Arizona concretaron la firma de Vicente Padilla en 1998 por 12,500 dólares. El chinandegano de 21 años en ese entonces rápidamente se volvió en un hallazgo porque llegó al Big Show después de solamente tres meses en las Ligas Menores.
Los Astros de Houston le dieron 10 mil dólares a Devern Hansack en 1999 y los Yanquis firmaron a Wilton López por 20 mil dólares en el 2002.
Hansack, Wilton y Albert Williams se distinguen del resto de big leaguers porque llegaron a la cúspide en una segunda oportunidad en sus respectivas carreras.
Williams dejó Pittsburgh por racismo en 1975 y cinco años más tarde encontró una nueva oportunidad con Minnesota.
Hansack fue dejado libre en el 2003 al descubrirse que era cuatro años mayor, pero en el 2006 Boston le dio una oportunidad, mientras que Wilton no quiso seguir con los Yanquis después de la temporada del 2004 y en el 2008 volvió con los Padres de San Diego.
En tanto, los Marineros de Seattle consiguieron a Juan Carlos Ramírez en el 2005 por un bono de 30 mil dólares.
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