La rodilla izquierda de Juan Martín del Potro ya estaba momificada por los metros de venda adhesiva requeridos tan solo para mantener derecho al espigado argentino en estos días.
Murray se las verá ahora con Jerzy Janowicz (24), quien superó 7-5, 6-4, 6-4 a su compatriota polaco Lukasz Kubot, después de lo cual se estrecharon en un abrazo interminable.
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Entonces, cinco puntos después de haber comenzado su partido de cuartos de final en Wimbledon, “La torre de Tandil” sufrió un tropiezo.
Al perseguir hacia la esquina una volea que le pasó por encima, el pie izquierdo de Del Potro se deslizó bajo el resbaloso césped de la cancha central. La rodilla, ya de por sí adolorida, se enderezó repentinamente y luego se dobló hacia atrás. Del Potro se desplomó y giró sobre sí mismo dos veces en un extremo de la cancha.
Nadie lo hubiera culpado si se retiraba. Pero siguió en el partido. En un principio cojeando, luego trotando y después corriendo, Del Potro se recuperó para vencer 6-2, 6-4, 7-6 (5) al español David Ferrer —cuarto preclasificado— y así avanzar a su primera semifinal en Wimbledon.
“Para ser honesto, no quería retirarme (luego de estar) en cuartos por primera vez en Wimbledon”, afirmó Del Potro, octavo cabeza de serie. “Y esa es la razón por la que seguí jugando. Los médicos me dieron buenos antinflamatorios”.
Y ahora se prepara para un duelo en semifinales contra Novak Djokovic. El número uno del mundo doblegó 7-6 (5), 6-4, 6-3 al checo Tomas Berdych (7) en un partido que terminó menos de cinco segundos después que el argentino había sellado su victoria.
“Tengo mi problema de rodilla, pero siempre el rival, los otros jugadores, también pueden tener distintas lesiones”, afirmó Del Potro. “Uno tiene que ser fuerte, más que el resto”.
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