Lucía Navas
II ENTREGA Y FINAL
¿Conviene que Nicaragua tenga una procesadora de productos lácteos de las dimensiones de Lala? En lo que coinciden la agencia de promoción de inversiones ProNicaragua y el sector ganadero es que sí, porque hay suficiente producción de leche en oferta y, además de la inversión que se inyectará y los empleos a generar, la presencia de otra industria permitirá mejorar el precio de compra al productor.
Pero el sector industrial ve desventaja que ingrese al país el mexicano Grupo Corporativo Lala y cuestiona a ProNicaragua por traer nuevos inversionistas sin medir el impacto que habrá dentro de la estructura de procesamiento de leche y sus derivados.
La agencia ProNicaragua no cuenta con un estudio en ese sentido, argumentando que “no hay país cuyo Gobierno tenga capacidad de medir el impacto económico de cada inversión que viene antes de que venga”.
¿VIENE COMO ZONA FRANCA?
Una preocupación inmediata de las empresas Centrolac, Parmalat y Eskimo es la falta de claridad sobre los beneficios que ofrece el Gobierno al Grupo Corporativo Lala para que finalmente se decida a invertir en Nicaragua, después de varios años de insistirle.
Entre el sector se maneja que se le facilitará entrar bajo el régimen especial de zona franca, para permitirle gozar de amplios beneficios fiscales desde la construcción y puesta en operaciones de las dos plantas de procesamiento que tiene interés de instalar en el país.
Alfredo Lacayo, director ejecutivo de Centrolac SA, dice que no ven “necesario ofrecer incentivos para que una industria de alimentos venga a Nicaragua donde ya hay tres empresas grandes operando y generando exportaciones, pagando la calidad de la materia prima y ofreciendo un precio al consumidor al nivel más bajo de toda Centroamérica”.
Demandan conocer en detalle los beneficios que el Gobierno entregará a Lala. “Si no son los mismos que recibimos las industrias nicaragüenses lo vemos como algo antipatriótico. Requerimos una explicación clara y vamos a exigir que se nos den los mismos beneficios porque no estamos contentos que los extranjeros tengan lo que nosotros no tenemos”, afirma Lacayo.
Esta postura es compartida por Roberto Salvo, director gerente de Eskimo SA, expresando que “de existir un trato especial (a Lala) esperamos sea extensivo y equitativo a las demás empresas lácteas nacionales que han estado invirtiendo en Nicaragua por muchos años”. “En nuestro caso, Eskimo, por más de 71 años”, dijo.
Han logrado que Arce se comprometa a revisar todos los escenarios en el caso del ingreso de Lala, e impulsar una revisión a la Ley de promoción de las inversiones, donde establezca los tipos de empresas que requiere el desarrollo del país, sin que dañe a las ya existentes.
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133.63 millones de galones fue la leche acopiada de la producción tota en 2012l, lo cual significó el 61.7 por ciento.
14 por ciento de la leche acopiada es de parte de las plantas pasteurizadoras (Eskimo, Centrolac y Parmalat), según el Banco Central de Nicaragua.
85.9 por ciento restante es de las “otras plantas”, como las queseras.
38.3 por ciento de la leche que se produce en el país queda sin acopiarse.
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Para la industria láctea local se requiere una revisión de la política de cómo se atraen inversionistas extranjeros para que no se vulnere la competitividad de los existentes.
Alegan que en esto son importantes los incentivos fiscales para que haya un trato parejo, ya que si Lala entra con ventaja desestimularía la producción para comercializar localmente al tener el nuevo inversor exoneraciones y exenciones por hasta diez años, que otorga el régimen de zonas francas.
PRONICARAGUA NIEGA TRATO DE ZONA FRANCA
Javier Chamorro, director ejecutivo de ProNicaragua, niega que se ofrezca al Grupo Lala operar bajo el régimen de zona franca porque está diseñado para procesos exclusivos de exportación y la empresa, al tener pensado vender parte de su producción en el mercado local, no calza en este.
“Ofrecerles incentivos de zona franca implicaría generar una competencia desleal versus la industria local y nosotros no queremos eso”, afirma Chamorro.
Como parte de la estrategia para convencer al Grupo Lala de invertir en el país es el compromiso del Gobierno de desarrollar programas para mejorar y elevar la productividad y la calidad de la leche.
ProNicaragua está ayudando a Lala a aplicar al sistema de incentivos fiscales que el país ofrece para el sector lácteo, conforme a la Ley de Concertación Tributaria y la Ley de Admisión Temporal para el Perfeccionamiento Activo y Facilitación de las Exportaciones.
“Ese sistema de incentivos también está disponible y seguramente siendo aprovechado por las industrias actuales. Así que no hay nada para ellos que no esté también disponible para los demás”, afirma Chamorro.
El actual sistema fiscal del país exonera de impuestos tanto la materia prima, maquinaria y el procesamiento industrial de los productos lácteos. Según la Ley de Concertación Tributaria todo lo que sea nueva inversión para “su tiempo de maduración” gozará de entre cinco y hasta diez años de incentivos fiscales, lo cual aplica tanto a nuevos inversionistas como a las empresas ya existentes en sus programas de crecimiento de producción y de empleos.
VISIÓN ESTRATÉGICA
Sin embargo, Centrolac, Eskimo y Parmalat han externado la posición ante las cámaras de Industrias y de Comercio y al Gobierno, que sienten que al buscar inversionistas ProNicaragua lo hace pensando más en cumplir la cuota de montos de capital que tienen como meta cada año sin estudiar la conveniencia para el país.
“Sentimos que ProNicaragua debería buscar inversiones que complementen el desarrollo de Nicaragua y no necesariamente que vengan a tratar de sustituir a los empresarios nicaragüenses. Deben buscar negocios en sectores donde faltan”, plantea Alfredo Lacayo, director ejecutivo de Centrolac.
Lacayo dice que la estrategia de ProNicaragua debe ser la que tiene el Gobierno de Costa Rica, donde “por ejemplo no buscó a una empresa láctea para ir a competir con Dos Pinos (la empresa de leche líder del país) sino que se centraron en buscar a Intel —mayor fabricante de procesadores de computadoras personales del mundo—, (la que) además de invertir el dinero en la planta, genera demanda laboral de nivel alto que beneficia al país, que complementa el desarrollo de Costa Rica”.
Insiste: “Nosotros quisiéramos ver que ProNicaragua tuviese esa visión de desarrollo integral y bueno no decir ‘aquí ya hay varias fábricas de leche, traigamos más fábricas de leche, hay varios mataderos, traigamos mataderos’. No es atraer lo que ya existe en Nicaragua sino atraer lo que no existe”.
Chamorro, de ProNicaragua, rechaza ese señalamiento. “Me parece una manipulación decir que estamos solo tratando de cumplir cuotas de inversión”. Chamorro cuestiona: “¿Es que acaso ahora solo debemos traer ‘algo de inversión’? ¿Ya no es correcto traer toda la inversión de calidad que podamos para generar todo el empleo y crecimiento económico que podamos?”
Chamorro considera que “esos comentarios parecen provenir de grupos de interés que solo quieren mantener sus negocios bajo proteccionismo y sin necesidad de competir, de ser mejores, ni de innovar”.
Su visión es que si el sector privado nicaragüense cree en la economía de mercado y la libre competencia, debe celebrar que de concretarse el ingreso del Grupo Lala será un demostración de que la empresa líder del sector en Latinoamérica escoge al país para invertir porque encuentra mejores condiciones, clima de negocios, recurso humano y capacidad productiva.
Recordó que la productividad promedio en el país es de cuatro litros de leche por vaca al día, cuando en Costa Rica es de veinte litros por vaca.
EL PROBLEMA ES LA POBRE INFRAESTRUCTURA
“Tenemos mucho espacio para crecer y producir mucha más leche”, afirma Chamorro. Sus cálculos es que aún duplicando la productividad se estaría al cuarenta por ciento de la que tiene Costa Rica “e implicaría que produciríamos alrededor de cuatro millones de litros de leche adicionales por día que ni los podríamos acopiar, ni los consumimos”.
El análisis de la industria láctea es que si bien Nicaragua es un buen productor de leche, la limitada red de acopio y los caminos de penetración en mal estado son el gran problema y con un nuevo competidor por la leche con la capacidad de Lala se pone en riesgo la competitividad de las empresas actuales y al consumidor nicaragüense.
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