Judith Flores
Corresponsal / Miami
José Antonio Machado tenía seis años, cuando llegó a Miami junto a su madre y su hermano gemelo, procedente de Matagalpa, Nicaragua, venían en busca de atención médica, él y su hermano padecían de una condición auditiva.
Su madre decidió quedarse indocumentada en Estados Unidos, José y su hermano crecieron en este país, junto a su hermana menor que nació aquí. Hace dos años, la vida familiar tuvo un doloroso y drástico cambio, Melba, la madre de José, único sostén del hogar, fue detenida por la Policía, cuando regresaba del trabajo a su casa.
“La esperábamos a las 11:15 p.m., no llegó y nos fuimos a dormir” dice Machado, hoy con 18 años, y recién graduado de secundaria. “A la mañana siguiente me di cuenta que mi mamá no estaba en casa, en ese momento mi tía me llamó para contarme lo sucedido, mi madre fue detenida porque no tenía una licencia de conducir y la placa del carro estaba vencida”.
Los tres hijos de Melba, tuvieron que desocupar el apartamento que su madre rentaba, vendieron los muebles y el carro que con mucho sacrificio había adquirido, ese dinero y la ayuda de amistades sirvió para contratar un abogado que defendiera a su madre, pero el esfuerzo fue en vano, tres meses más tarde Melba fue deportada a Nicaragua. “El gobierno estaba deportando gran cantidad de personas y ella fue una de las víctimas”.
Melba no estuvo mucho tiempo en Nicaragua, no encontró oportunidades para salir adelante, se fue a España en busca de empleo. Mientras en Estados Unidos, dos de sus hijos quedaron en manos de tías, José decidió tomar la oportunidad que le dio el gobierno, acogerse al Sistema de atención para niños en desamparo, conocido como Foster Home, sabía que sus tías no tenían recursos para cuidar tres menores.
“No tenía que preocuparme por el pago de casa, comida y el pago de luz y agua, fue difícil, miraba todo negro, me sentía solo, me hizo falta el amor de mi mamá”.
Esa dura decisión le permitió obtener la residencia en Estados Unidos.
ACTIVISTA PRO INMIGRANTE
La desintegración de su familia lo motivo para convertirse en un activista pro inmigrante, su rostro está constantemente en los medios estadounidenses, actualmente se encuentra en Washington, su labor consiste en hacer cabildeo con Congresistas y Senadores, para hacerles ver la necesidad de una Reforma Migratoria, hablar de su historia a los legisladores, y medios de comunicación para hacer conciencia del drama que viven miles de niños al ser separados de sus padres, una experiencia que José sufre en carne propia.
El jovencito nicaragüense luchó por el estatus legal de los jóvenes soñadores, estudiantes que llegaron a Estados Unidos siendo niños junto a sus padres indocumentados.
¿Por qué luchás por los inmigrantes si ya tenés una residencia?
Nunca imaginé que me iban a quitar a mi mamá, eso me motiva a luchar porque ningún niño merece sufrir eso, no es mi culpa haber llegado niño a este país, que mi mamá haya venido a buscar las oportunidades que no tuvo en nuestro país, que el sistema de inmigración no esté a nuestro favor, no tengo culpa de eso, de lo que sí tengo control ahora es de las acciones que como joven puedo tomar, tengo educación, conocimientos, conexiones y ahora sé qué hacer para evitar una deportación, es lo que hago.
LA CAJITA DE LOS SUEÑOS
José cuenta que muchos de sus sueños se han cumplido desde la separación de su madre, tiene muchos más, los ha escrito y puesto en lo que llama la “cajita de sueños», pero dice que también trabaja en la parte que le corresponde para hacerlos realidad. «Muchas personas me han ayudado gracias a Dios, nunca me ha hecho falta un centavo, escribí que nunca me faltaría dinero, que quería vivir en la playa, tener estatus legal, ayudar a mucha gente, y se han cumplido”.
Entre sus sueños pendientes esta la aprobación de la Reforma Migratoria, coronar sus estudios universitarios que iniciará en la Universidad Internacional de la Florida (FIU), el reencuentro con su madre en Estados Unidos, y convertirse en el primer Senador de Estados Unidos, de origen nicaragüense. A su corta edad, José es un convencido que querer es poder, solamente hay que proponérselo y trabajar. «Nada es imposible, pero también hay que poner pasión y trabajar por lo que se quiere», concluyó.





