Wendy Álvarez Hidalgo
La pobreza general y extrema en Nicaragua retrocedió ligeramente en 2012, impulsada principalmente por la entrada de más de 1,014.2 millones de dólares en remesas. La Encuesta de Hogares para Medir la Pobreza en Nicaragua 2012, que divulgará hoy la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg), revela que el año pasado la pobreza general cayó 1.4 puntos porcentuales y 0.6 la extrema respecto a los indicadores de 2011.
La encuesta, basada en una muestra de 1,700 hogares distribuidos por todo el país y con un nivel de confiabilidad del 95 por ciento, desvela que la pobreza general pasó de 44.1 por ciento a 42.7 por ciento el año pasado. Es decir que cerca de 84,994 nicaragüenses lograron el año pasado salir de esa condición de una población de 6,071,045 personas. Pese a ello, 2.6 millones continúan viviendo con el mínimo para satisfacer sus necesidades más básicas.
Se considera pobre general a la persona que cuenta con dos dólares al día para satisfacer sus requerimientos calóricos diarios, así como necesidades esenciales como vivienda, transporte, educación, salud, vestuario y otros bienes de uso cotidiano.
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1,014.2 millones de dólares ascendieron en 2012 esos ingresos, según la misma entidad.
911.6 millones de dólares alcanzaron en 2011 las remesas que recibió el país.
822.8 millones de dólares totalizaron los envíos de dinero desde el exterior en 2010.
768.4 millones de dólares sumaron los ingresos de remesas en 2009, según cifras oficiales.
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En el caso de la pobreza extrema nacional, en 2012 alrededor de 36,426 personas salieron de ese umbral, al pasar este indicador de 8.2 por ciento en 2011 a 7.6 por ciento. Es decir que hasta la fecha unos 461,399 nicaragüenses cuentan con solo un dólar al día para cubrir sus necesidades.
Pero ¿qué factores incidieron en la caída de la pobreza general y extrema el año pasado? Según los resultados de la encuesta, los envíos desde el exterior jugaron un papel fundamental.
El veinte por ciento del consumo total de las familias que reciben remesas depende de esos envíos. “Y si estos recursos no hubieran ingresado al país, en el 2012 tanto la incidencia de la pobreza extrema como la de la pobreza en general hubiera sido cuatro puntos porcentuales más alta que la que se observó”, afirma Enrique Alaniz, director de investigaciones del Fideg y coordinador del proyecto a través de una nota de prensa.
De hecho, por primera vez el año pasado los ingresos por remesas superaron la barrera de los mil millones de dólares, según datos oficiales, lo que representó un poco más del diez por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) que cerró en 2012 en 10,507.7 millones de dólares, según cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN).
El Fideg aclara que las familias incluidas en este estudio también fueron encuestadas en 2009, 2010 y 2011, “constituyéndose así un panel de hogares que permite estudiar la condición de los hogares pobres del país a lo largo del tiempo. Esta particularidad de la encuesta garantiza la comparabilidad de los resultados”.
Y añade: “La encuesta ha sido diseñada para ser representativa a nivel nacional, urbano y rural”. Este estudio es apoyado por la Agencia de Cooperación Suiza en América Central, la Embajada de Finlandia y el Gobierno de Canadá a través de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional.
MENOS DESIGUALDAD, PERO…
Y aunque la desigualdad también muestra un leve retroceso, esta continúa siento alta. En ese sentido, “las estadísticas revelan algunos avances hacia una distribución más equitativa del consumo, pues el coeficiente de Gini (la medida más conocida) fue de 0.33 en el 2012, pasando de 0.37 en el 2009, 0.35 en el 2010 y 0.34 en el 2011”, apunta el Fideg.
Puntualiza que para reducir “la pobreza extrema las políticas redistributivas son las más efectivas. En cambio, para reducir la pobreza general, son más efectivas las políticas orientadas a promover el crecimiento”.
Aunque entre 2009 y 2012 la pobreza general y extrema muestran retrocesos sostenidos, estas reducciones no han sido suficientes como para sacar a más de dos millones de nicaragüenses de la indigencia tanto en la zona rural como urbana.
En 2009, por ejemplo, la pobreza general afectaba al 30.2 por ciento de los nicaragüenses que viven en la zona urbana y para el año pasado cayó a 27.3 por ciento, es decir que en cuatro años el alivio ha sido de 2.9 puntos porcentuales. En ese mismo período, la pobreza extrema en la ciudad ha pasado de 4.4 a 3.2 por ciento.
MAYOR ALIVIO EN EL CAMPO
En la zona rural, la pobreza general se acentúa más, porque en los últimos cuatro años esta ha retrocedido 6.5 puntos, al pasar de 67.8 por ciento en 2009 a 61.3 por ciento el año pasado. En el caso de la pobreza extrema, esta pasó de 18.2 por ciento a 12.9 por ciento, refleja el historial de datos del Fideg.
Alejandro Martínez Cuenca, presidente de Fideg, señala que “ los resultados de esta cuarta encuesta de hogares reafirma que Nicaragua ha experimentado una importante reducción de los niveles de pobreza, pero aún queda mucho más esfuerzo que el país requiere continuar realizando para reducir el flagelo de la pobreza en nuestra sociedad ”.
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