AFP y EFE
La Contraloría General de Costa Rica frenó este jueves un contrato entre la empresa petrolera china y una empresa pública local para la construcción de una refinería de petróleo en la zona caribeña de ese país, a un costo de 1,500 millones de dólares, informó la entidad en un comunicado.
Costa Rica intensificó sus vínculos económicos con China a partir de 2007, cuando se convirtió en el primer país centroamericano en establecer relaciones diplomáticas con Pekín.
La pequeña nación centroamericana y el gigante asiático suscribieron un tratado de libre comercio ya vigente, y han desarrollado numerosos convenios de asistencia de China a Costa Rica en temas como educación, seguridad, deporte y apoyo a la pequeña industria.
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La Contraloría —que vigila la legalidad de las actuaciones del Estado— realizó una investigación y determinó el incumplimiento de una de las cláusulas del contrato suscrito entre la China National Petroleum Corporation (CNPC) y la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope).
La CGR ordenó a Recope “abstenerse de utilizar el estudio de factibilidad (…) para sustentar acciones relacionadas con la ejecución del referido proyecto de ampliación y modernización de la Refinería de Moín”, ubicada en la provincia de Limón (Caribe).
La decisión se fundamenta en que la empresa que realizó el estudio de factibilidad, HQCEC, “tiene una relación con la petrolera china, lo cual está prohibido y resulta en un incumplimiento contractual del acuerdo de empresa conjunto”, indicó el organismo.
La Contraloría encontró también debilidades de fondo en el estudio de factibilidad, que no contempla aspectos de vital importancia como rentabilidad del proyecto, proyecciones financieras y un modelo de costos para los combustibles que se consuman en el país.
La CGR también encontró otras fallas en el estudio como que la rentabilidad estimada del 16.28 por ciento “podría estar sobrestimada” y que no incluye un análisis de riesgos con las características requeridas en el contrato de acuerdo con la magnitud del negocio.
La refinería es el negocio estrella resultante de las recién establecidas relaciones diplomáticas entre China y Costa Rica y fue uno de los temas centrales de la visita realizada a San José por el presidente chino Xi Jinping, el pasado 4 de junio.
Para el desarrollo del proyecto, la CNPC y Recope fundaron una empresa binacional de participación igualitaria denominada Soresco, que sería la encargada de construir y posteriormente administrar la refinería.
Para el proceso de construcción, el Banco de Desarrollo de China se comprometió a financiar 900 millones de dólares, en tanto que CNPC y Recope aportarían cada uno 300 millones de recursos propios, para un gran total de 1,500 millones. El proyecto pretende ampliar la capacidad de refinamiento de los 25,000 barriles diarios actuales a 60,000.
PROVOCA RENUNCIA
El presidente de la estatal Recope, Jorge Villalobos, renunció ayer luego de que la Contraloría General de la República costarricense frenara el avance de una refinería conjunta con China debido a violaciones contractuales.
El ministro costarricense de Ambiente y Energía, René Castro, informó en conferencia de prensa que Villalobos presentó su renuncia, la cual fue aceptada por el Poder Ejecutivo, que aún no nombra a su sustituto.
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