Jeniffer Castillo Bermúdez
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Cada mañana 238,827 niños y adolescentes de Nicaragua no tienen que alistar sus mochilas y uniformes porque no van a la escuela. Ellos son niños trabajadores y necesitan recuperar su infancia, alerta la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Una de las formas que ayudarían a reducir el trabajo infantil, no solo en Nicaragua, es la educación, reconoce Martha Mora, directora de Care Internacional en Nicaragua.
Actualmente en el país hay 1.6 millones de niños y adolescentes dentro del sistema escolar que son atendidos con un presupuesto de 7,374.9 millones de córdobas.
“Lo que se necesita es aumentar la inversión en educación para abrir la posibilidad de incorporar a estos niños (que están fuera del sistema) a la escuela”, señala Mora, una de las participantes del Foro Nacional: El derecho a la educación, ruta hacia la erradicación del trabajo infantil, organizado por Care Internacional.
Las metas planteadas por la OIT establecen que para el 2015 los países de la región deben erradicar las peores formas de trabajo infantil que mantienen en explotación a nueve millones de niños en Centroamérica.
Pero el trabajo infantil deberá ser erradicado por completo en 2020, dice Elena Montobbio, coordinadora regional de la OIT.
En Centroamérica quedan catorce millones de niños trabajando, de estos, nueve millones realizan trabajos peligrosos, según los datos oficiales.
“Cualquier niño trabajando y con restricción de sus derechos, uno solo, es demasiado. Pero la cifra es un indicador más de que la región sigue siendo la más desigual del mundo”, dice Montobbio.
“Estamos muy cerca de 2015 y tenemos muchos desafíos por eso el llamado para los países es calificarla como una política de emergencia”, afirma la coordinadora regional de la OIT.
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