La plaza Taksim de Estambul regresaba este miércoles a una situación casi normal tras más de dos semanas de manifestaciones antigubernamentales, mientras que en Ankara y Eskisehir (centro del país) se registraron incidentes durante la noche del martes.
Taksim, centro de la revuelta contra el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, sigue bajo vigilancia policial, pero cada vez más discreta, constataron periodistas de AFP.
Lanzada el lunes en la plaza Taksim, la moda de «los hombres inmóviles» se ha expandido por todo el país. Decenas de personas han adoptado esta forma de protesta pacífica en Estambul, Ankara, Adana (sur) o Izmir (oeste). Los únicos incidentes de la noche fueron señalados en Ankara y Eskisehir (centro), donde la policía dispersó a cientos de manifestantes con gases lacrimógenos y cañones de agua, según medios de comunicación turcos.
Durante su discurso semanal frente a los diputados de su partido, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), el jefe de Gobierno se felicitó el martes de haber puesto fin a las protestas. «Nuestra democracia pasó una nueva prueba y salió victoriosa», dijo Erdogan, ovacionado por los diputados de su partido. El martes por la mañana, la policía efectuó decenas de detenciones en los movimientos de extrema izquierda, sospechosos de haber participado en las manifestaciones.
Las manifestaciones contra el gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista moderado), en el poder desde 2002, dejaron un saldo de cuatro muertos y más de 7,800 heridos, según el último balance del sindicato de médicos turcos.