Lucydalia Baca Castellón
[/doap_box][doap_box title=»Gobierno también ha fallado» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
“Vehículos, haciendas, casas, educación, etc., que son gastos que no tienen un efecto multiplicador en el crecimiento económico”, indica.
Para el economista un ejemplo claro del esquema errado de inversión es la crisis que enfrentan los cafetaleros. Cuando alcanzaron precios superiores a los 300 dólares por quintal, debieron prever la crisis dela roya que ahora enfrentan.
Para Vallecillo, también el Gobierno ha fallado, porque conociendo que los productos agropecuarios son cíclicos, ya debería tener un plan de desarrollo que establezca guardar cuando hay buenos precios para gastar cuando hay malos precios.
“Eso aquí no se hace de manera consistente. Debería ser liderado por el Gobierno, pero con la participación de los gremios de productores y los trabajadores, eso es factible hacerlo. Pero no aprendemos, nos entusiasmamos con los buenos precios y gastamos más de lo que tenemos”, aconseja.
Otra opción para enfrentar estos ciclos de bajos precios es la diversificación de la producción, porque dispersa el riego y reduce la exposición a estos vaivenes de precios, indica el economista. “Pero esto también requiere inversión, de parte de todos. El sector productivo no puede estar esperando que el Gobierno le haga su tarea, ni el Gobierno que los productores le hagan la suya, tiene que ser un esfuerzo conjunto”, asegura Vallecillo.
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I entrega de II
En América Latina la reducción de las proyecciones de crecimiento económico, —provocada, entre otras circunstancias, por la merma en el precio de algunas materias primas que produce la región— ha atizado un debate sobre si se aprovechó o no el auge de buenos precios que registraron los alimentos en los últimos años, una bonanza que parece haber llegado a su fin.
En Nicaragua representantes del sector productivo coinciden en que estos años de “vacas gordas” se aprovecharon en la medida de lo posible, ya que las ganancias quedan mal repartidas. “El negocio grande” se lo lleva el exportador, que generalmente no traslada el beneficio del “buen precio” al productor, sostiene Solón Guerrero, expresidente y directivo de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic).
A nivel local el auge de buenos precios se combinó con la apertura de nuevos mercados como el venezolano. Esto permitió que las exportaciones pasaran de 1,542 millones de dólares en el 2008 a unos 2,900 millones de dólares en 2012.
El caso del sector ganadero es el ejemplo más claro, los buenos precios y el incremento de las exportaciones permitieron que los mataderos incrementaran casi en un ciento por ciento su capacidad instalada, afirma Guerrero.
En cambio, añade, “el ganadero lo único que logró fue recapitalizarse de las pérdidas provocadas por la crisis de precios de antes del 2007. Además, cada uno en la medida de sus posibilidades hizo inversiones a nivel de infraestructura en las fincas y del mejoramiento genético de los animales y también de los pastos”.
Según el dirigente, acabar con esa “mala distribución de las ganancias” ha sido una de las principales luchas del sector en los últimos años.
Juan Sebastián Chamorro, presidente de la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina (Canicarne), dice por su parte que la bonanza ha llegado por parejo al eslabón de esta cadena productiva, desde las plantas industriales hasta las fincas.
Afirma que la apertura del mercado de Venezuela y los altos precios permitieron la modernización del parque “obsoleto de plantas que se tenía antes del 2009”.
Según Chamorro, cada uno de los cuatro mataderos que existen en el país “hicieron inversiones millonarias para mejorar la eficiencia de todas las áreas del proceso industrial”. Desconoce a cuánto asciende el monto de la inversión.
“No sé cuánto es lo que los colegas han invertido, pero sí que son cantidades millonarias, que están supuestas a rendir frutos por los próximos veinte o treinta años”, enfatiza. Para el dirigente gremial estas inversiones, que garantizan la eficiencia en el proceso industrial del sector, amortiguarán posibles reducciones de precios en el mercado internacional.
EN LA AGRICULTURA
En el caso de la producción agrícola, sobre todo de los productos de exportación, el presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), Manuel Álvarez, estima que “los que pudieron aprovecharon para hacer mejoras en sus propiedades y sus trabajadores”.
Además, se logró adquirir semillas de mejor calidad que han permitido un considerable incremento de la productividad.
“Por ejemplo en el caso del maní, la caña y el sorgo, el uso de semilla mejorada ha permitido que los rendimientos en promedio se elevaran. En el caso del maní de 40 a 80 y hasta cien quintales por manzana. Eso les ha permitido sobrevivir a la caída del precio. Lo mismo está pasando con el sorgo, que elevó de 30 a 60 y más quintales por manzana el rendimiento promedio. Y en el caso del frijol, los que usan el inoculante que produce Upanic han elevado el rendimiento de 11 a 20 o 22 quintales”, asegura Álvarez.
CAFÉ ES EL MÁS AFECTADO
Para el dirigente de Upanic, el sector que más apuros está enfrentando es el café, porque se le sumó la reducción del precio, con la merma que provocó la roya en la cosecha 2012-2013. Reconoce que en este producto no ha habido incremento en la productividad, pero sí un leve aumento en las áreas de cultivo en los últimos años.
Tal ha sido el impulso en el sector cafetalero, que según el Centro de Trámite de las Exportaciones (Cetrex), en la cosecha 2001-2002 se produjeron 1.1 millones de quintales exportables, que permitió un ingreso de 69 millones de dólares a un precio promedio de 60 dólares por quintal.
En contraste, para el ciclo productivo 2011-2012 la producción exportable alcanzó los 2.1 millones de quintales, que a un precio promedio de 208.98 dólares por quintal el ingreso alcanzó los 450 millones de dólares.
Para el presidente del Comité Nacional de Productores de Azúcar (CNPA), Mario Amador Rivas, no se debe perder de vista que el precio de los productos agropecuarios es cíclico. Con períodos muy cortos de precios buenos y largas épocas de precios malos.
Entonces los períodos de auge de precios deben aprovecharse para saldar deudas e invertir en los procesos de inversión, algo que ha realizado la industria azucarera. “En el caso de la caña la diversificación de la producción (melaza, alcoholes, etanol y energía) ha permitido superar los precios bajos. Pero antes cuando solo se producía azúcar los ingenios quebraban. En Nicaragua se cerraron tres por esa causa”, asegura Amador.
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