Humberto Galo Romero
En años recientes México, Colombia, Brasil y El Salvador, son los países que han comenzado a implementar este tipo de análisis multidimensional de la pobreza.
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A lo largo del tiempo indicadores tales como crecimiento del Producto Interno Bruto y políticas en pro de reducir la pobreza han sido factores indispensables para medir el desarrollo que puede alcanzar un país empobrecido.
Sin embargo, para Sabina Alkire, directora de la iniciativa de la Universidad de Oxford para la Pobreza y el Desarrollo Humano (OPHI, por sus siglas en inglés), a estos elementos se debería empezar a añadir factores tales como acceso a salud y educación, para enriquecer el análisis en aras de lograr establecer políticas públicas adecuadas que ayuden a reducir este flagelo.
“Para integrar una serie de factores que mejoren la medición de la pobreza, ya no solo se deben emplear las cifras de ingresos y consumo, sino también se deben tomar en cuenta factores como escolaridad, salud y capacidades para mejorar su entorno”, manifestó Alkire.
La especialista además agregó que estos indicadores buscan brindar elementos que permitan a los Estados estructurar ejes de acción para focalizar esfuerzos y recursos para combatir la pobreza.
Por su parte, Guillermo Bornemann, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Centroamericana (UCA), destacó el hecho que al incluir este tipo de análisis multidimensional enriquece el debate en torno a las acciones para disminuir la pobreza.
“Este análisis agrega elementos culturales, por grupos poblacionales específicos y sobre esta temática se ha encontrado receptividad en el Gobierno”, dijo Bornemann.
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