Los manifestantes anunciaron ayer que efectuarán protestas mayores contra el alza en el transporte público, lo cual suscitó temores de más enfrentamientos con la Policía y aumentó las dudas en torno a la seguridad de las importantes actividades que se celebran en el país, como la actual Copa Confederaciones.
Ante el peligro en que se encuentra la reputación de Brasil, las autoridades prometieron evitar el tipo de confrontaciones sangrientas.
Los jefes policiales anunciaron que no dispararían balas de goma durante las protestas ni recurrirían a unidades antidisturbios, solo reaccionarán con fuerza si los manifestantes destruyen propiedad ajena en sus protestas.
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