
Una sonrisa de un niño no se cambia por nada y para el que vive este momento sabe que es la mejor experiencia del mundo.
Si eres de los padres que disfrutan compartiendo con sus hijos, ¡felicidades! que tanto ellos como tú están fortaleciendo su relación para un futuro estable y muy ameno.
Aquí ya no te tienes que preocupar por guiar lo que ellos quieren, porque ya toman la iniciativa de qué desean hacer.
También debes enseñarle a compartir con los demás amiguitos o hermanitos.
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Si no eres de los padres que comparten con sus hijos sus ideas, aventuras y juegos, tranquilo que no todo está perdido. Es cierto que muchas veces por el cansancio o por las necesidades que deben suplir los mayores se olvidan que cuando llegan a casa los espera un pirata o un “marinerito” que quiere compartir con sus padres la aventura que ha pasado construyendo mientras estaba solo en la casa.
No permitas que los mejores años de tus hijos se queden en cuatro paredes y ponte a jugar, que según las psicólogas del gimnasio de estimulación temprana ChiquiGym, es la mejor herramienta para fortalecer los lazos padre e hijos, pero sobre todo que ambos disfruten de grandes momentos y la relación se vuelva más estrecha, enfatiza Ana Elisa Varela.
La psicóloga Ximena Salaverri recomienda que los padres se pongan en lugar de los pequeños, es decir, deja la seriedad del traje, quítate los zapatos y ponte cómodo al igual que tu hijo para empezar a jugar. Y es que sin importar su edad el juego es un excelente mecanismo para estimular las capacidades psicólogas y motoras.
PONLO EN PRÁCTICA
Según la psicóloga Catarina Romero, cada mes los padres deben desarrollar un tema, pero también dejar que los niños jueguen libremente, pero sobre todo se debe realizar estos ejercicios con constancia para que así el niño vaya aprendiendo los movimientos repetitivos, por ejemplo realiza en una hora calentamiento, marca un tema como las manos o los pies y déjalos que jueguen libremente, a como lo practican en ChiquiGym.
¿BEBÉS?
Por ser pequeños piensas que no te entienden, pero en realidad son muy perceptivos. A la hora del baño, hazle masaje y ejercicios suavemente para fortalecer las partes de su cuerpo. De paso cántale y si puedes usar un instrumento verás como él o ella empieza a tener coordinación mano y ojo; y mientras hagas ejercicios con su pie u otra parte del cuerpo, dile que le estás moviendo su pie. Esto, también te permite trabajar el vínculo afectivo y así se sentirá más confiado y seguro, amplía la psicóloga Ximena Salaverri.
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