Mabel Calero
Por años, dos colegios de Diriamba han tenido que lidiar con el comercio informal que se expande por las aceras, provocando la acumulación de basura, el congestionamiento de las vías e inseguridad en la zona.
Una de las más afectadas es la Escuela Rubén Darío, donde estudian 285 alumnos en turnos matutino y vespertino.
Melba Valverde, directora del centro, comentó que todos los días en la mañana deben lidiar con los comerciantes que cierran por completo la entrada principal.
“Desde muy temprano vienen a lavar las verduras en la cuneta de la escuela y luego se viene el hedor, las ventas las tenemos en la entrada y no dejan espacio para parqueo, nosotros pusimos unos tubos con unos alambres, pues se meten detrás y ocupan el espacio, eso es todos los días, ya no aguantamos”, comentó Valverde.
Juan Carlos Espinoza, padre de familia, dijo que es necesario que las autoridades tomen cartas en el asunto, porque los más afectados son los estudiantes, quienes tienen que aguantar el hedor de la basura que dejan los comerciantes.
Otro centro afectado es el Madre del Divino Pastor, donde estudian 672 alumnos de preescolar, primaria y secundaria. En este, varios comerciantes tienden ropa en las verjas.
Óscar Rodríguez, profesor del colegio Madre del Divino Pastor, manifestó que no pueden hacer nada más que pedirles a las autoridades que tomen conciencia de la situación que están enfrentando los alumnos.
“El problema que tenemos es que la Alcaldía le permite al comerciante ubicarse y de alguna manera cuando le cobran por estar ahí ellos se sienten autorizados de usar el espacio y aunque esté ocupando un espacio del colegio no le podemos decir nada, porque es como tocar un avispero”, explicó Rodríguez.
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