La crisis económica provocada por las sanciones internacionales decretadas contra el programa nuclear de Teherán centró la campaña electoral. Las grandes potencias sospechan que Irán quiere dotarse de la bomba atómica, lo cual Teherán desmiente.
Los candidatos están divididos sobre la actitud que deben adoptar ante los occidentales. Said Jalili, representante directo del guía supremo Alí Jamenei, es partidario de una línea dura, defendiendo una «economía de resistencia» y un rechazo de toda «concesión» a las grandes potencias.
Alí Akbar Velayati cuenta con su experiencia de 16 años a la cabeza de la diplomacia para reducir la presión sobre Teherán. «La diplomacia, no es solo la violencia y la firmeza, es el compromiso y el entendimiento», dijo. Ghalibaf quiere reactivar las negociaciones, que se alargan desde 2005, con «sabiduría».
Todos saben, sin embargo, que el programa nuclear y las cuestiones estratégicas se encuentran bajo la autoridad directa del ayatolá Jamenei, quien no ha elegido entre los candidatos y se ha limitado a pedir una participación masiva.