Se pronostica que el crecimiento de la producción agrícola en la próxima década será lento. LA PRENSA/ARCHIVO

Alimentos seguirán caros

Los precios agrícolas treparán en la próxima década por una combinación de mayores costos de energía, menor crecimiento de la productividad y más demanda, pronostican la OCDE y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por la sigla en inglés).

BLOOMBERG NEWS /AFP

Los precios agrícolas treparán en la próxima década por una combinación de mayores costos de energía, menor crecimiento de la productividad y más demanda, pronostican la OCDE y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por la sigla en inglés).

Los períodos prolongados de productos agrícolas baratos como consecuencia de rendimientos cada vez mayores y petróleo barato “parecen ahora algo perteneciente al pasado”, dijeron la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y la FAO en un informe conjunto sobre las perspectivas para la agricultura hasta 2022.

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Los agricultores de trigo estadounidenses soportan lluvias torrenciales de primavera tras la sequía del año pasado, lo que reduce la participación que pueden tener en las exportaciones de todo el mundo y la sitúa en las proximidades de la mínima récord en un momento en que la oferta creciente que hay en el globo lleva los precios hacia un mercado bajista.

El cultivo local se contrae por cuarta vez en cinco años, y las cosechas que van en expansión desde Canadá hasta Rusia significan ponerle un freno al predominio de los agricultores de Estados Unidos, quienes representaban la mitad de las ventas en 1974.

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Se pronostica que los precios del petróleo treparán un promedio de 2.6 por ciento anual en el transcurso de la década y que llegarán para 2022 a 144 dólares por barril, según pronostican la OCDE y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por la sigla en inglés).

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La producción agrícola crecerá con menor rapidez en el futuro debido a la escasa disponibilidad de tierra adecuada, las limitaciones de agua y los crecientes costos de insumos como los fertilizantes, según el informe. Los precios del maíz y la soja subieron a un récord el año pasado y están a más del doble que hace diez años.

“Dado que el precio de la energía es alto y sigue aumentando y que el crecimiento de la producción declina, la fuerte demanda de alimentos, forraje, fibras y usos industriales de la producción agrícola deriva en precios más altos y en un importante riesgo de incrementos”, escribieron ambos organismos internacionales.

Se pronostica que el crecimiento de la producción agrícola se desacelerará a un promedio de 1.5 por ciento al año hasta 2022, mientras que en la última década fue de 2.1 por ciento anual, según el informe. Eso supera, de todos modos, el crecimiento de la población, y la producción agrícola per cápita aumentará 0.5 por ciento anual en el período.

INVERSIÓN Y TECNOLOGÍA

“La oferta debería mantenerse a la par de la demanda con precios que se estima seguirán siendo relativamente elevados”, escribieron la OCDE y la FAO.

“Se estima que los precios mundiales serán lo suficientemente rentables en los próximos diez años como para alentar una mayor inversión en producción agrícola y avances tecnológicos a los efectos de permitir que la producción continúe expandiéndose hasta 2022”, apunta.

Incluso si el crecimiento demográfico se desacelera en la próxima década, el mundo tendrá 742 millones de personas más que alimentar para 2022, según el informe. El aumento del rendimiento de los cultivos, en especial de los granos, se ha desacelerado en por los menos dos décadas, en parte debido a una menor inversión en análisis de cultivos, según el informe. Se estima que la tendencia se mantendrá en la próxima década.

“Las medidas para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos serán importantes en lo que respecta a cubrir la creciente demanda y para incrementar la productividad”, escribieron las organizaciones.

Se estima que los precios ajustados por inflación de granos, oleaginosas y algodón se mantendrán “relativamente chatos (bajos)” en la próxima década en comparación con la anterior, si bien se pronostica que la mayor parte de los demás productos primarios estará “muy por encima” del promedio de los diez años hasta 2012. Los expertos advierten que “una sequía generalizada, como la del 2012, unida a las bajas reservas de alimentos, podría empujar los precios mundiales del 15 al 40 por ciento”.

La nota recalca que China, con una quinta parte de la población mundial, un alto crecimiento de ingresos y una rápida expansión de su sector agroalimentario, “tendrá una gran influencia en los mercados mundiales”.

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