Geraldina González C.
En los mercados capitalinos se sufren las consecuencias de no estar preparados para el invierno. Las corrientes de agua amenazan con llevarse lo que encuentren a su paso, incluyendo la mercadería de los comerciantes.
El sector conocido como Gancho de Caminos es uno de los puntos vulnerables del Mercado Oriental en temporada de invierno, aseguran comerciantes. La acumulación de basura en los tragantes impide el drenaje del agua, a pesar de la limpieza diaria que realiza la Corporación Municipal de Mercados de Managua (Commema).
Los caminos del mercado se transforman en ríos cuando llueve fuerte. Desde el Gancho de Caminos hasta el sector de El Novillo el agua les llega hasta la rodilla, se quejan los comerciantes.
Eso tiene consecuencias. En el Oriental algunos vendedores calculan hasta un cincuenta por ciento de pérdidas en las ventas, en comparación con la temporada de verano.
Por otro lado, está el riesgo de que la mercadería se moje. Para protegerla, los vendedores toman ciertas medidas. Por ejemplo, en “algunos tramos se hacen tambos para que la corriente no se lleve la venta, pero si la lluvia es muy fuerte, los rebasa”, explica Jairo Hernández, comerciante del Oriental.
En el Mercado Roberto Huembes la situación es igual, aunque la causa es diferente. En el sector de las tortillas el agua que cae de uno de los bajantes se introduce en los pasillos.
“Tenemos que estar barriendo a cada rato, para que el agua se vaya para abajo. Todos nos ponemos a barrer”, cuenta Lisseth Zamora, comerciante.
En el sector de las verduras, comerciantes afirman que a causa de las lluvias algunos productos les llegan en mal estado, y eso genera pérdidas. A eso se suma la poca afluencia de personas durante esta temporada, pues muchos prefieren quedarse en casa para evitar la lluvia.
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