Cartas al Director

Sobre tragedia en Bangladesh

Fue abolida, pero no desapareció solo cambió de forma. La tragedia ocurrida en días anteriores en Bangladesh es un impactante testimonio de su existencia en pleno siglo XXI. Miles de trabajadores de ambos sexos cumplían con su jornada de trabajo en una fábrica textilera, asentada en un edificio que había sido declarado inseguro porque se habían detectado fallas de magnitud en su estructura.

Pero esto no le importó en lo absoluto a la administración y el desastre ocurrió, el edificio colapsó y aplastó a más de mil trabajadores. Si la codicia ha mostrado el desprecio hacia la vida humana, este es un testimonio manchado con la muerte de inocentes.

La economía de ese país descansa en gran parte en la maquila, donde existen más de 4,000 fábricas, operadas por alrededor de cuatro millones de obreros que devengan un sueldo miserable de 0.33 centavos de dólar la hora y que producen la ropa de las mejores marcas del mundo, lo cual es una cruel paradoja. Luego de la tragedia, los multimillonarios dueños de esas fábricas, tratando de mostrar preocupación (tardía e hipócrita), han dicho que revisarán el estado de los edificios, aumentarán los salarios y que se tomarán otras medidas para garantizar la vida de los trabajadores, etc. Desprecio, hipocresía, burla, explotación del ser humano, no puede llamarse de otra manera más que esclavitud.

Miguel Altamirano

Juntos  contra la fibromialgia

El pasado 12 de mayo fue el Día Mundial de la Fibromialgia, y se suma el síndrome de fatiga crónica, sensibilidad química múltiple, que en la actualidad se agrupan en el síndrome de sensibilización central. Desde hace unos veinte años se conoce mejor esta enfermedad y se hacen campañas para comprender este síndrome.

Hay mucha gente con fibromialgia en el mundo, con diferentes grados de severidad: leve, moderada, severa. Esta enfermedad afecta al dos por ciento de la población de América Latina y del tres al cuatro por ciento en países occidentales.

La fibromialgia sigue siendo una enfermedad difícil de diagnosticar y se suele acompañar con artritis u otras enfermedades reumáticas. Es una condición crónica de dolor generalizado y constante en el tejido que une los huesos con los músculos. Este dolor aparece cuando las neuronas o células nerviosas que envían la señal de dolor hacia el cerebro están sobreexcitadas y multiplican la sensación dolorosa. Usualmente es acompañado por trastornos del sueño, fatiga profunda y depresión.

Afrontar un diagnóstico de fibromialgia puede ser aterrador y confuso. Parece que no tienen nada, pero sufren mucho dolor, cansancio, depresión, etc., por eso hay que conocerlos antes de hablar, y lo peor de todo es que son mal diagnosticados y su tratamiento aún no es efectivo si no se conoce bien la enfermedad.

Hasta hoy no existe una prueba de laboratorio que permita diagnosticarla, lo que implica que el médico solo cuenta con su conocimiento clínico y su habilidad para entrevistar al paciente como herramientas para identificar el padecimiento.

Cada vez con mayor frecuencia, las personas con fibromialgia quieren un médico que realmente les escuche y les respete como individuos. Este nivel de apoyo y comunicación con su doctor es sumamente valioso, porque nos hace sentir cómodos en la relación médico-paciente.

Todos queremos estar seguros de que estamos recibiendo una atención de calidad y los tratamientos más novedosos, además de obtener un conocimiento actualizado sobre las investigaciones.

Millones de personas en el mundo han sido mal diagnosticadas con otras enfermedades, porque los médicos aún no están del todo familiarizados con la fibromialgia, o simplemente no la consideran una enfermedad real.

Pero la fibromialgia no es el final del mundo y juntos podemos ganarle, para ello es necesario comprender la enfermedad y a quienes la sufren, los cuales también deben colaborar.

Dr. Miguel Barbosa Rivas, reumatólogo holístico

Ambición de  Odín

Odín, el dios poderoso de los nórdicos, era llamado el gran padre. Su arma, llamada Gungnir, era una lanza infalible hecha por lo enanos. Lo acompañaban constantemente dos cuervos llamados Hugin (pensamiento) y Munin (memoria). Estos cuervos diariamente le informaban sobre las andanzas de los dioses, gigantes, enanos y los hombres. De esa manera Odín mantenía dominio sobre el ámbito.

Odín poseía una sed de conocimiento tan insaciable, que hasta sacrificó uno de sus ojos por la oportunidad de tomar el agua de Yggdrasil, un pozo sagrado que estaba lleno de conocimientos. Odín hizo una visita a Mimir, el guardián del pozo de la sabiduría, y le pidió un trago de esa agua, la que necesitaba para ser el rey de los dioses. Mimir accedió, pero a cambio Odín tuvo que arrancarse un ojo y tirarlo al pozo, donde se convirtió en un objeto pálido y a la vez brillante, simbolizando el ojo del pozo a la Luna y el que le quedaba al Sol.

Al regresar del pozo sagrado, Odín le arrancó una rama a Yggdrasil y se hizo su lanza, Gungnir. Y al cabo del tiempo supo el precio que había de pagar por poseer la sabiduría, ya que podía ver con total claridad el Ragnarok y su desenlace final. Con esto su rostro siempre alegre cambió a una cara que destellaba tristeza. Esta era la razón de que Odín solo bebía agua miel y no comía nunca, debido a su necesidad de un gran consuelo, su dieta estricta de bebidas alcohólicas.

Más aún, él se ofreció como sacrificio para aprender el secreto de las runas, o encantamientos mágicos. Es por esto que se cortó a sí mismo con su lanza y se colgó por nueve noches en el Árbol del Mundo. No murió, pero se hizo más poderoso, un dios de la guerra, y se asociaba también con el conocimiento, la sabiduría, la poesía y la magia.

Odín visitaba los diferentes reinos disfrazado de pájaro o de una bestia. Sus asistentes especiales eran sus hijas, las Valkirias, mujeres guerreras y valientes. El papel de las Valkirias era llevar a los guerreros caídos en batalla hacia Valhala, un salón que estaba cerca del palacio de Odín en Asgard, la ciudad del paraíso.

Odín tenía tres palacios principalmente: el Gladsheim, la sala de reuniones; el Valaskialf, donde estaba el Hlidskialf; y el Valhala, palacio donde iban los elegidos que habían muerto en combate.

Odín tomó el papel del dios del cielo que previamente le correspondía a Tyr. Odín y sus hermanos, Vili y Ve, crearon al mundo del cuerpo del primer gigante Ymir. La sangre de Ymir formó el mar, su carne formó la tierra, y sus huesos y dientes hicieron las montañas y las piedras.

Según está mitología, al final del mundo actual habrá una inevitable gran batalla entre los dioses, los gigantes y los hombres que traerá la destrucción del mundo. El nombre de esta batalla es Ragnarok. Solamente dos seres sobrevivirán esta batalla, Lif (Vida) y Lifthrasir (entusiasmo por la vida), quienes traerán la esperanza de un mundo mejor.

Durante Ragnarok, Odín fue tragado por un enorme lobo que vivía en la tierra de los dioses. Es una ley de la vida que todos —algún día— tenemos que fenecer.

Bayardo Quinto Núñez

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí