Noel Amílcar Gallegos
A propósito de la exhortación que hizo la embajadora de los Estados Unidos en Nicaragua, Phyllis Powers, a los empresarios nicaragüenses sobre fortalecer, desde sus roles de influencia, la democracia, la gobernabilidad e institucionalidad en el país, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, puntualizó que hay unas estructuras mínimas que deben ser respetadas y unas instituciones sólidas que deben ser continuamente revisadas.
“Unas leyes y una Constitución Política que cuando se irrespetan, la misma economía sufre. Lo que la Iglesia no quiere ver es el mundo de la economía aliado con el poder, como si fueran dos centros de poder. Le ética debe iluminar; los valores morales deben guiar, tanto el ejercicio del poder, como la práctica de la economía y la finanzas, poniendo siempre en el centro a la persona humana, el bien de la gente y no la ganancia y no la búsqueda del poder por el poder”, afirmó Báez.
Powers expresó — durante un almuerzo con miembros de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham) — que fortalecer las relaciones comerciales es necesario, pero también fortalecer las instituciones, la educación y además “asegurar que los gobiernos y la sociedad civil funcionen para todos los ciudadanos”.
PELIGROSO INCLINARSE A PARTIDO ÚNICO
Sobre el rol de la oposición en Nicaragua, el obispo Báez consideró que este debe de ser un grupo que haga el papel de control, que haga propuestas de alternativas, y que no es para oponerse a todo.
“Se le llama oposición porque tiene visión distinta a la del Gobierno, pero es un grupo que está también para colaborar con el bien común. Cuando decimos que en Nicaragua falta la oposición, lamentamos que estamos tendiendo hacia un partido único, cosa que es gravísima para un país, y para los obispos de América Latina, esta tendencia, presente en muchos países, la han visto como un signo muy negativo”, agregó el obispo.
Para Báez, el gran problema de que no haya oposición, es que no existe esa alternativa y ese control que debe tener quien ejerce el poder.
“Yo creo que en este momento la voz la tiene el pueblo, porque Nicaragua no es de los políticos, ni de los que están en el poder. Nicaragua es de todos los nicaragüenses”, aseguró Báez.
Sostuvo que el hecho de la fragmentación, o la casi ausencia de la oposición, es un síntoma gravísimo en la institucionalidad de Nicaragua. “Este país va a ser lo que los nicaragüenses deseemos que sea, y nos comprometamos y luchemos para que sea. La palabra la tiene el pueblo”, subrayó el alto prelado ayer en Masaya.
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