En Las Suplicantes, de Esquilo, una de las tragedias principales de la cultura griega clásica, las Danaides, como se les llamaba a las cincuenta hijas de Dánao, llegan a la ciudad de Argos huyendo de su tío, Egipto y sus cincuenta hijos varones. Esquilo llamó Las Suplicantes a esta obra, porque se trata precisamente de que las Danaides suplican el favor de los dioses Zeus, Poseidón y Apolo, y piden a Pelasgo, rey de Argos, que les conceda asilo y las proteja.
Por el derecho y el deber del asilo, que es uno de los mandamientos básicos de la cultura y la ética helénica, el rey Pelasgo no puede negarse a atender la súplica de las Danaides. Pero sabe de qué huyen las mujeres y teme las consecuencias incluso trágicas que le puede acarrear la decisión de asilarlas. Y alrededor de ese dilema de Pelasgo por la angustiosa petición de las Danaides, gira la tragedia Las Suplicantes , de Esquilo.
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Dánao y su hermano, Egipto, son hijos de Belo, poderoso rey de Egipto y Libia. Antes de morir Belo divide su reino y lo hereda a sus dos hijos: Dánao será rey de Libia y Egipto del país que tiene ese mismo nombre. Mas, como suele suceder en estos casos, después de la muerte de Belo Dánao y Egipto pelean porque ambos quieren unir los dos reinos, pero bajo el dominio exclusivo de uno de ellos. Egipto triunfa en esa lucha por el poder y decide que, para hacer las paces, sus cincuenta hijos se deben casar con las cincuenta hijas de Dánao. Lo cual horroriza a las Danaides, quienes prefieren huir a otro país antes que someterse a sus primos varones. Y en la huida hacia Argos las Danaides son acompañadas por su padre.
El sacerdote católico mexicano ya desaparecido, Ángel María Garibay K., un erudito estudioso de la mitología griega, escribió en el prólogo de una edición mexicana de Las Suplicantes traducida por él del griego al español, que en esta tragedia hay “un dejo de misandria”, es decir, de odio al hombre por ser varón, lo contrario de la misoginia, que es el odio a la mujer por ser hembra.
Al parecer el padre Garibay funda esta opinión en que las Danaides no sienten temor irracional a sus primos, es decir a los hombres, sino que los odian por ser varones. O sea que el fondo sicológico del drama planteado por Esquilo en Las Suplicantes , no es la androfobia (como se le llama al “miedo irracional y enfermizo a las personas de sexo masculino”, según la definición del diccionario en línea Dixio), sino que es la misandria, o sea el “odio hacia los varones; mala opinión acerca de los hombres, considerados como injustos y opresivos hacia las mujeres”, de acuerdo con la cita que Wikipedia toma de la enciclopedia El diccionario del siglo , publicado en inglés en 1909.
Hablando en nombre de todas, una de las Danaides dice a Pelasgo, quien trata de convencerlas de que se entreguen a los hijos de Egipto: “¡Jamás bajo el dominio de varones me vea yo sometida ! Huyendo de esas bodas aborrecibles he osado esta prolongada fuga solamente guiada por los astros ” Los hombres son “peores que dragones”, dice otra, en el coro, también hablando en nombre de todas sus hermanas.
El fin de este drama no se cuenta en Las Suplicantes. Concluye cuando Dánao acepta que sus hijas se casen con los primos, con los cincuenta hijos de Egipto. Pero da un puñal a cada una para que en la noche de bodas asesinen a los hombres, cuando ya estén dormidos. Y así lo hacen todas, menos una de ellas que se llamaba Hipermestra, agradecida porque Linceo, el primo y hombre que le correspondió, la respetó, no la forzó a tener la relación sexual que a ella y a todas sus hermanas les repugnaba en extremo.
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