Ramón H. Potosme
La Dirección de Migración y Extranjería de Nicaragua negó la entrada al país de tres miembros de la delegación de la Unión Demócrata Internacional (IDU en inglés), entre ellos, los connotados opositores venezolanos, el exgobernador de Carabobo, Henrique Fernando Salas y el diputado Carlos Berrizbeitia, quienes tuvieron que abandonar el país ayer mismo, según informó el presidente del Partido Conservador (PC), Alfredo César.
Salas informó al minuto desde su cuenta en Twitter cuando les pidieron sus pasaportes y esperaron durante tres horas sin que le informaran por qué no podían entrar al país.
Salas narró que los obligaron a trasladarse a la puerta de salida sin que les entregaran sus pasaportes mientras oficiales de la Policía Nacional les exigían abandonar el país.
Salas, quien es presidente adjunto de la Unión Demócrata Internacional consideró el hecho como “inaceptable y debilidad democrática” y como un atropello para el cual no hay excusas.
En el caso de los No Residentes, el artículo 15 establece las subcategorías siguientes: turistas, viajeros en tránsito, delegados o representantes comerciales y agentes viajeros; viajeros en vías de deporte, misión oficial, salud, convenciones, conferencias o eventos especiales; artistas de espectáculos públicos, visitantes especiales, trabajadores migrantes, trabajadores transfronterizos y tripulantes de transporte internacional.
[/doap_box]
“Fuertemente armados y custodiados nos están sacando de Nicaragua. Berrizbeitia les tomó fotografías y le quieren quitar el teléfono No hay excusas para este atropello. Podría pensar que el gobierno venezolano está en contra (de que) se informe la verdad sobre Venezuela”, narraba Salas desde su cuenta en Twitter.
Por su parte, Berrizbeitia también desde su cuenta en Twitter señaló que la única explicación que les dieron es que era “orden de mis superiores, tiene que abandonar Nicaragua”. Además denunció que uno de los funcionarios de Aduana les indicó que “quien no acepte la revolución chavista no es amigo de Nicaragua”.
César, por su parte, se reunía con otra parte de la comisión de la IDU que llegó a Nicaragua desde el pasado martes y que venía en vuelos comerciales; la delegación venezolana de ayer llegó en un vuelo privado.
Según César, los afectados le informaron que, inicialmente, les impidieron la entrada al país argumentando que no habían cumplido con sus programas de vuelo. Luego, al encontrarse con funcionarios de Migración y Extranjería, les dijeron que la visa de turista no les permitía entrar al país para las actividades políticas que pretendían realizar. Además, según César, les indicaron que para permanecer en el país requerían de una visa especial que el sistema consular bien les pudo haber emitido.
Luego el exgobernador de Carabobo y el diputado Berrizbeitia fueron obligados a salir del país y tal como informó César, partieron hacia El Salvador.
LA PRENSA consultó con relaciones públicas del Aeropuerto Internacional y ahí dijeron que ellos solo brindan un servicio de alquiler de local como empresa y que nos comunicáramos con Migración. Al preguntar en la oficina de comunicación de la Dirección de Migración y Extranjería sobre el tema, dijeron que harían la consulta, pero al cierre de esta edición no había respuesta.
El Partido Conservador, miembro pleno de la IDU y anfitrión de la misión internacional, emitió una enérgica protesta, considerando que dicho atropello atenta contra la libertad consignada en la Constitución Política de la República y daña la imagen del país.
“Los gobiernos y las leyes tienen siempre de dónde agarrarse, la voluntad política es lo que se impone. Si la voluntad política es no quererlos dejar entrar, hay argumentos técnicos de sobra, si te atrasas cinco minutos, que venís a algo que no está cubierto por la visa de turismo. Si la voluntad política es dejar que entren, también la ley provee eso”, indicó César.
Dicha condena también la emitió el Partido Liberal Independiente (PLI). Su coordinador, el diputado Eduardo Montealegre, señala que la actitud del gobierno de Ortega demuestra que la Alianza Bolivariana para la Américas (Alba) es una alianza de gobiernos autoritarios que se apoyan para reprimir a sus opositores. Señaló que con el acto, Ortega queda como un títere del presidente de Venezuela Nicolás Maduro, quien le ordena impida la entrada al país al exgobernador Salas y su comitiva.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A ,1 A