El Hezbolá libanés envió nuevas tropas de élite a Quseir, una ciudad estratégica en el centro de Siria que seguía siendo intensamente bombardeada este martes por la artillería del régimen sirio y por la aviación.
Este mismo martes, en el norte del Líbano, nueve personas murieron por disparos de obuses lanzados desde Siria, según un responsable local libanés.
«Al menos 31 combatientes de Hezbolá murieron desde el domingo así como 68 rebeldes», afirmó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
«En estos combates, nueve soldados murieron, así como tres milicianos del régimen, lo que prueba claramente que Hezbolá encabeza el ataque», afirmó el director del OSDH, Rami Abdel Rahman. Cuatro civiles, entre ellos tres mujeres, también murieron, precisó.
La televisión de Hezbolá difundió imágenes en las que se ve a centenares de personas participando en los funerales de cinco miembros del movimiento chiita «que cumplían con su deber de yihad [guerra santa]». La televisión no precisó en dónde murieron.
Según Rami Abdel Rahman, del OSDH, la mayoría de los rebeldes murieron en los bombardeos, mientras que una fuente cercana al movimiento chiita reveló a la AFP que la mayoría de las bajas en sus filas se debieron a artefactos explosivos camuflados colocados por los rebeldes para frenar el avance de Hezbolá.
Esta fuente precisó que nuevas tropas fueron enviadas para combatir en Quseir. «Hezbolá envió nuevas tropas de élite. Hizo numerosos prisioneros entre los rebeldes», incluidos extranjeros, añadió esta fuente, que pidió el anonimato.
Según el OSDH, los rebeldes ofrecen «una resistencia encarnizada para no abandonar a los 25,000 civiles bloqueados en la ciudad, pero Hezbolá y el ejército continúa la importante ofensiva», subrayó Abdel Rahman.

Quseir es un enclave estratégico tanto para el régimen como para los rebeldes, ya que esta ciudad controla el paso de armas y de rebeldes entre Líbano y Siria.
Según el periódico Al Watan, cercano al poder, «la bandera siria está izada en los edificios públicos en Quseir, Turquía atiza el frente norte de Alepo antes de la Conferencia Internacional». «El ejército invita a los habitantes a regresar a Helfaya [en la región de Hama] y rodea a los terroristas en Barze», en el norte de Damasco, añade el periódico.
En Líbano cayeron nuevos obuses disparados desde Siria en la localidad de Munayssa, en la región de mayoría sunita de Wadi Jaled. Nueve personas resultaron heridas, incluidas una mujer y dos niños, indicó un responsable local.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) lanzó este martes un grito de alarma pidiendo la protección de los miles de civiles, muchos de ellos niños, atrapados en Quseir.
«La situación es desesperante», declaró una portavoz de UNICEF, Marixie Mercado, en una rueda de prensa en Ginebra. «¿Cuáles son sus principales necesidades? Que se les proteja. Para los que huyen (de la ciudad, NDLR) necesitan refugio, agua», agregó.
Quseir está cerca de la frontera con Líbano y contaba, según la ONU unos 30.000 habitantes antes de los recientes enfrentamientos. La UNICEF estima que «entre 12,000 y 20,000 personas, muchas de ellas niños, continúan en la ciudad».
Mercado subrayó que la mayoría de las personas en la ciudad son mujeres y niños y que UNICEF no sabe dónde están los hombres que vivían en esa localidad.
En el plano diplomático, el régimen sirio elaboró a principios de marzo una lista de cinco ministros con la perspectiva de eventuales negociaciones con la oposición, indicaron este martes fuentes diplomáticas europeas.
Según estas fuentes, el primer ministro sirio, Wael Al Halaqi, el viceprimer ministro Qadri Jamil, y tres otros responsables del gobierno figuran en esta lista transmitida a principios de marzo a Rusia, principal apoyo al régimen de Bashar Al Asad.
«Es una lista que puede cambiar», indicó una de estas fuentes y dijo que el equipo de negociadores tendría que ser aceptado por la oposición y tener «una capacidad real para negociar».
Los representantes de Damasco para unas posibles negociaciones «tampoco podrían tener la responsabilidad directa en la la represión» contra los opositores del régimen, recordó esta fuente.
Un alto responsable francés que pidió el anonimato dijo recientemente a la AFP que ciertos nombres propuestos por Damasco eran «inaceptables».
En las últimas semanas se está llevando a cabo una intensa actividad diplomática para organizar en junio una conferencia internacional sobre Siria que reúna en la misma mesa a representantes del régimen de Damasco y de la oposición siria, bajo los auspicios de las grandes potencias.
La oposición, que se reúne el jueves en Estambul para elegir a sus nuevos representantes y decidir sobre su participación en la conferencia internacional, no ha elaborado aún una lista de negociadores.
El objetivo de la conferencia, bautizada 'Ginebra II', es alcanzar la creación «por mutuo consentimiento» de un gobierno transitorio que tenga «plenos poderes», lo que, según el análisis de la oposición y de sus apoyos, excluye de hecho al presidente sirio.
Asad repitió, no obstante, su rechazo de abandonar el poder antes de las elecciones presidenciales de 2014 en Siria, en una entrevista publicada el sábado por la agencia de prensa oficial argentina Télam y el periódico Clarín.
Irán dijo este martes que quiere participar en la conferencia internacional porque debe incluir a los «países que tienen influencia» sobre las partes en conflicto, un día antes de una reunión de preparación de esta conferencia prevista en Jordania.
«La condición para que Ginebra 2 sea un éxito es que esta reunión sea ampliada a todos los países que tienen influencia en los acontecimientos en Siria» afirmó el portavoz de la diplomacia iraní Abbas Araghchi. «Nadie duda en el mundo de que uno de los principales países que tienen influencia es la República Islámica» de Irán, añadió.
Francia había expresado el viernes su rechazo a que Irán participe en la conferencia de los 'Amigos de Siria', llamada 'Ginebra 2', impulsada por Estados Unidos y Rusia.
Moscú, aliado del régimen de Damasco, pidió en cambio la participación de Irán -que también apoya al régimen sirio- y de Arabia Saudí, al considerar que estos países son actores esenciales para hallar una solución política a la crisis siria.
Irán no había participado en la primera reunión de Ginebra de junio de 2012, donde se elaboró un texto que exigía el fin de la violencia y la aplicación de un proceso de transición política, aunque no se hablaba de la situación del presidente Bashar Al Asad, cuya salida del poder exigen los insurgentes.