
Tania Sirias y Rezaye Álvarez
El anuncio de la construcción del Gran Canal Interoceánico (GCI), que hizo el presidente inconstitucional Daniel Ortega, podría ser una cortina de humo a los problemas económicos que enfrenta el país, aseguró el diputado Eliseo Núñez Morales.
Además, Aguerri apuntó que este tipo de proyectos tienen una rentabilidad en su desarrollo y que en el caso de Nicaragua cambiaría “la realidad, el desarrollo económico y social del país”. Asimismo aseguró que desde el Cosep apoyan cualquier inversión formal “que tenga la característica de traer recursos y generar empleos” y que alrededor de este proyecto se tendrían que ir desarrollando “centros logísticos y una cantidad de diferentes alternativas de comercio”, que traería un impacto inmediato a la economía nacional.
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Relató que durante el gobierno del expresidente Arnoldo Alemán, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) patrocinó un estudio sobre el Canal y determinó que la mejor ruta para su construcción era sobre el río Escondido.
Al frente de esta investigación estaba Horacio Jarquín, secretario ejecutivo de la Comisión del Gran Canal Interoceánico, quien tenía rango de viceministro.
Núñez Morales dijo que esto podría ser un juego político, ya que el pasado 1 de mayo anunció una crisis económica, pero ahora cambia el discurso promulgando una futura bonanza económica para el país.
EMPRESARIOS OPTIMISTAS
Según estimaciones del expresidente de la Cámara Nicaragüense de la Construcción, Mario Zelaya, en unos cinco años se podría realizar la construcción del Gran Canal Interoceánico (GCI), sin embargo este lapso estará en dependencia del “flujo de los recursos” que haya para la construcción.
Ortega mencionó que además del GCI se realizarán puertos, pistas aéreas, ferrocarril y oleoductos. Sobre esto, Zelaya indicó que no implicaría un mayor tiempo para concretar todo el proyecto, porque si hay suficiente dinero “se puede hacer todo de una vez”, pues “esas infraestructuras paralelas no tardan tanto tiempo de construcción” apuntó.
Según Zelaya, para ello también se deben contratar empresas según las especialidades, es decir, para trabajos de excavaciones, en la parte eléctrica y otros aspectos técnicos como las exclusas, para que todas trabajen en simultáneo y el tiempo de ejecución del proyecto sea menor.
Sin embargo, en Nicaragua “no existe toda la mano de obra técnica calificada para proyectos de esta envergadura”, y aclaró que si bien el GCI producirá muchos trabajos para los nicaragüenses, en algunos aspectos más complejos “solo encontramos gente especializada en Europa y Asia”.
MÁS GRANDE QUE EL DE PANAMÁ
Sobre el tipo de embarcaciones que transitarían por el GCI, Carlos Pérez Bermúdez, de la Asociación Nicaragüense de Agentes Navieros, indicó que “es algo lógico” desde el punto de vista económico y de planificación, que el Canal nicaragüense tenga una mayor capacidad que el panameño, eso dará ventaja competitiva.
Pérez Bermúdez indicó que, en la medida que el tráfico naviero internacional sigue con la misma tendencia de crecimiento, los barcos van a continuar creciendo de tamaño, y si ya para este año se están construyendo buques con capacidad de carga de 14 mil contenedores, el GCI debe tener una capacidad mayor, previendo el crecimiento de la capacidad de carga de los buques a futuro.