Juan Vega Gonzales
El principal reto en toda empresa y familia es mejorar la comunicación. Sobre el tema, escuché una analogía de que cuando varios árboles crecen juntos, sus ramas al crecer generan fricción unas con otras, lo que puede generar un dañino incendio en un mal momento de sequía.
Similar situación ocurre con las personas que conforme pasa el tiempo empiezan a extender su “área de influencia”, sin darse cuenta de que sus “ramas” empiezan a frotarse con el “espacio vital” y a invadir la libertad/derechos de la(s) otra(s) persona(s).
La falta de una buena comunicación (originada en un déficit del sistema educativo), genera ansiedad reprimida, la que puede finalmente explotar con agresividad (actos/palabras violentas), dañando severamente las relaciones.
La única forma de “prevenir incendios” es “aprender a cortar” las propias ramas con sabiduría, para que no entren en fricción con las de los otros árboles (personas). Cortar las ramas es aprender a respetar el espacio y la individualidad única del otro.
Se requiere de una reflexión profunda sobre la forma en la que manejamos los diálogos, reaprender a conversar y a compartir nuestros sueños/sentimientos en y con el otro.
Ignacio Larrañaga ha creado una pequeña pedagogía de la comunicación, que ha adaptado/resumido a continuación y podría ser punto de partida para mejorar nuestra comunicación:
1. Dé tiempo suficiente a la comunicación con humildad, sinceridad y simplicidad.
2. Escuche ante todo con atención, respeto y bondad.
3. Deje expresarse a la otra persona, sin interrumpirla, ofenderla ni recriminarle.
4. Controle sus nervios, lo que requiere una gran dosis de paciencia, calma y sabiduría para evitar enojarse o sentirse amenazado.
5. Tome conciencia de que el otro al igual que usted, tiene probablemente buena voluntad y deseo de resolver el problema. Evite cerrarse al diálogo.
Para evitar caer en tonos recriminatorios podría utilizar frases como: “me gustaría que ”, “necesito de ti en este mal momento que estamos atravesando”
Naturalmente que hay cosas que es más fácil decir que hacer, sobre todo cuando durante muchos años nos hemos comportado de forma distinta. Su deseo y voluntad de cambio son fundamentales.
Para mejorar su comunicación/diálogo con las otras personas empiece con “pequeños pasos” y un objetivo claro en mente. Corte sus ramas poco a poco y con sabiduría. Celebre cada pequeña victoria y persista, persista y persista. La práctica constante lleva al éxito.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 C