Negros eran los conjuntos de Nicole Kidman, miembro del jurado de Cannes, y de Carey Mulligan, protagonista de El Gran Gatsby, filme que inauguró el certamen.
Con un recogido estudiadamente descuidado que ladeaba su melena, recogida con un lazo negro, la australiana llamó la atención por su altura, su tez blanca y su sonrisa misteriosa.
Aunque aún más pálida apareció Carey Mulligan, acompañada por Leonardo DiCaprio en la presentación de El Gran Gatsby, de Baz Luhrmann.
Pantalón negro, top con escote palabra de honor redondo y cuello desnudo de joyas —al igual que Kidman—, con tan solo unos pequeños pendientes.
Junto a ella, su compañera de reparto en la película Isla Fisher, se decantó por un primaveral y sencillo vestido blanco que contrastaba con su larga melena pelirroja.
Blanco con estampado amarillo, igualmente primaveral, era el vestido de Audrey Tatou, quien posó ante los fotógrafos como maestra de ceremonia de la gala de apertura del festival, que se celebró anoche.
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