Mabel Calero
Nadie se acuerda cuándo fue la última vez que estuvo abierta la entrada trasera de la parroquia Santiago, ahora cubierta con un zinc sarroso por los comerciantes del mercado de Jinotepe, que se han extendido por los espacios públicos, afectando además el Parque Central y la delegación departamental del Ministerio de Educación.
Durante el día la gente entra a orinarse y por ello han colocado un letrero que dice “prohibido orinarse en este lugar, respete”.
Juan de Dios García, párroco de la iglesia Santiago de Jinotepe, afirma que ya no aguantan la situación. Solo queda una entrada libre, de las cinco que tiene la parroquia, la cuarta entrada fue cerrada a mediados del 2011 cuando los comerciantes de ropa usada se apropiaron de la acera en el costado sur.
Doña Anita Fonseca asegura que es urgente que la municipalidad realice el traslado de los comerciantes al mercado nuevo ubicado en el barrio San Rafael, el cual está en su cuarta y última etapa de construcción.
La intendente Xiomara Lea Avellán Cuadra afirma que hacen lo posible para que el poco tiempo que estén los comerciantes en esos sitios haya orden y no se sigan extendiendo en bulevares, aceras y estacionamientos.
El presidente de la Cámara de Comercio de Jinotepe, Aquiles Jaen, ha dicho que Jinotepe está en peligro porque la mayoría de los tramos son de madera que ya está podrida y que en cualquier momento puede ocurrir un siniestro.
Agregó que hay problemas de salubridad pública, ventas de alimentos que no cumplen con las normas sanitarias y por ende pone en peligro la salud de las personas.
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