Ramón Villarreal Bello
Los apagones eléctricos son un problema para todos los habitantes de la isla de Ometepe. Afecta a dueños de negocios turísticos, pulperías, talleres, comercio, así como a los pobladores en sus hogares, que deben comprar candelas a diario para alumbrarse durante los apagones todas las noches, manifestaron los afectados.
De acuerdo con el padre Guillermo Blandón, cura párroco de Altagracia, la molestia de la gente es general. Recordó que el día que los visitó el predicador católico guatemalteco Salvador Gómez, en Moyogalpa, el apagón interrumpió su prédica.
“Ayer (el jueves) en plena eucaristía se me fue la luz, el domingo desde la mañana hasta las 11:00 me correspondió hacer las homilías sin micrófono porque no había energía, y en el caso nuestro no desarrollamos nuestra vida pastoral como debería de ser”, explicó el religioso.
Agregó que la población incurre en mayor gasto al comprar candelas. “El recibo les llega igual y no perdonan nada, a tal punto que a la capilla de la comunidad de Las Pilas le cortaron la luz el jueves porque la iglesia se retrasó un poco con un mes de pago”, se quejó.
El otro problema que los fieles han manifestado al sacerdote es la inseguridad que fomenta la oscuridad. “Recientemente hubo una profanación de tumbas y se metieron a robar en una tienda del centro de Altagracia”, señaló.
Afectación en la economía
Abel Correa, coordinador general de la promotoría familiar de Las Cruces de San José del Sur, de Altagracia, dijo que el problema energético no solo golpea al turismo, sino también a todos los hogares de la isla de Ometepe. Cuando hay apagones se deben comprar candelas, cada una vale tres córdobas, “duran entre diez y 15 minutos y para iluminar algo se necesitan tres candelas cada 15 o 20 minutos por lo menos”, calculó.
Crecencio Ruiz Oporta, propietario del hotel y restaurante Kencho, dijo que los apagones son bien inoportunos para el turismo. “Muchas veces el turista está degustándose un servicio de comida, cuando de pronto queda en lo oscuro y hasta se les quitan las gana de comer, a veces piden un licuado y no hay energía para cumplir el pedido”, señaló.
El hospital de Moyogalpa tampoco escapó al problema de los apagones y tuvieron que echar mano de las candelas debido a que la planta eléctrica que les donó la cooperación del Gran Ducado de Luxemburgo ya se dañó y no le han dado mantenimiento. El personal de salud se las tenía que ingeniar en cualquier emergencia con los apagones, precisó una fuente de ese centro asistencial.
Déficit de energía
La generadora eléctrica de Ometepe tiene un déficit de energía por el daño a tres máquinas generadoras, ocasionado por sobrecarga de la red de distribución, según confirmó Luis Guillén, gerente de la Empresa Generadora de Ometepe Sociedad Anónima (Egomsa).
Indicó que el pasado viernes recibieron un equipo nuevo de generación, el cual fue trasladado en barco hasta Ometepe.
Indicó que con el nuevo equipo, la generadora eléctrica isleña resolverá el déficit.
LA PRENSA trató de constatar si la máquina había comenzado sus operaciones con los funcionarios de Egomsa, pero fue imposible localizarlos. Tampoco se pudo ubicar al responsable de la empresa de mantenimiento de la red de distribución en Ometepe Cubas Eléctricas.
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