Campo de batalla
Lamentablemente, los más radicales de uno y otro bando han encontrado en la Ley 779 un campo de batalla en el que medir fuerzas. Y es lamentable porque, de esta forma, el asunto parece ser quién se impone a quién y no qué es lo mejor para la sociedad. Cuando las cosas llegan a este punto se dejan de oír argumentos, desaparecen los puntos medios y se asume que “quien no está totalmente conmigo, está en mi contra”. Esto es una de las taras que cargamos como sociedad. Los debates se convierten en dimes y diretes, insultos, posiciones de fuerza y se pierde de vista el tema esencial que originó todo, como en este caso: detener la matancina y el epidémico maltrato a nuestras mujeres.
Rosita
Algo parecido ocurrió en el 2003 con el caso Rosita, aquella niña violada y embarazada a los nueve años. Grupos radicales feministas, por un lado, y conservadores llamados “pro vida”, por el otro, escogieron el cuerpecito de esta niña como campo de batalla para avanzar o retroceder en el tema del aborto en Nicaragua, sin que importara mucho la suerte de esta criatura que, después de su publicitado y controversial aborto, volvió a quedar embarazada de su mismo violador. Una tragedia.
Maniqueísmo
Yo, por ejemplo, estoy a favor de la 779. Me parece que es un instrumento necesario y justo para proteger, en parte, a las mujeres. Pero no por eso tengo que considerarla una ley perfecta. Y estar en desacuerdo con algo no me hace un macho-maltratador y cavernario, como señalan algunos por ahí. Ni estar de acuerdo con otro, me hace adorador de “la bestia”, como dice monseñor Mata. Dejemos de estar viendo el mundo solo en blanco y negro. Creer que el cambio debe ser radical para que sea, es condenarnos a la inmovilidad. Y aclaro, para que no quede duda de mi posición: apelo al debate y a oír ideas distintas, creo que hay errores en la ley que se pueden discutir, pero la considero un avance. Si al final solo quedara escoger, prefiero esta ley con todos sus defectos a no tenerla en este intento por revertir esas estadísticas macabras.
Femicidio
Por ejemplo, no estoy de acuerdo en que “femicidio” lo cometa solo “el hombre” como establece la ley. ¿Qué pasa cuando es una mujer la que, por las mismas razones “diere muerte a una mujer ”? Como sucedió con Glenda Patricia Bordas Varela, en Chinandega, quien por celos mató a su novia y le abrió el vientre para sacarle el bebé que consideraba fruto de una traición. Ella fue condenada a 17 años y seis meses de prisión. El femicidio contempla penas de entre 20 y 25 años de prisión. Esta no debe ser una batalla de géneros, sino una lucha de todos contra una epidemia. Los “malos” están en todos lados y no son sus genitales los que los definen.
Bosawas
Lo que pasa en Bosawas es para nosotros lo que sería un pulmón con cáncer para un hígado, digamos. Mientras el pulmón comienza su cáncer, el hígado puede sentir que él funciona bien, y hasta tener la ilusión que ese no es su problema a pesar de compartir el mismo cuerpo. Sin embargo, a medida que el cáncer avance, el pulmón tendrá más dificultad para respirar y el cuerpo todo, incluyendo el hígado, empezará a resentir la falta de aire. Y llegará un día en que el cáncer comience a regarse por metástasis a otras partes del cuerpo, tal vez al hígado que miraba ajeno el problema. O puede que el pulmón deje de respirar por completo y el cuerpo todo, incluyendo el hígado, muera. Lo que quiero decir es que lo que sucede en Bosawas debería preocuparnos a todos, no solo porque sea moda, seamos ecologistas o sensibles a los problemas del medioambiente, sino por un acto tan egoísta, como la sobrevivencia propia.
Promesas
Por enésima vez han salido los ancianos a las calles a pedir su pensión reducida. Otra vez los militares en retiro dicen que protestarán para reclamar por sus derechos incumplidos Un momento ¿No fueron estos mismos militares los que salieron en la foto celebrando cuando el gobierno “cristiano, socialista y solidario del presidente Daniel Ortega” les había resuelto ya su problema? ¿Y, no son a estos mismos ancianos a los que les han dicho que ya les tienen la solución en la mano, que solo es cosa de formar una comisión, que mientras tanto voten por el Frente Sandinista para que no se aburran? Los hemos visto celebrar una y otra vez, ellos rebosantes de alegría, y nosotros con pena porque sabemos que los están engañando, que nunca les resolverán
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A