Escrituras automáticas

He estado haciendo ejercicios de escritura automática. Se trata de dejar fluir las letras sin mayor esquema ni forma predefinida, dejarse ir por la intuición y nada más.

Ezequiel D’León

He estado haciendo ejercicios de escritura automática. Se trata de dejar fluir las letras sin mayor esquema ni forma predefinida, dejarse ir por la intuición y nada más.

Los dadaístas y surrealistas del siglo pasado experimentaron con varias formas de escritura automática y llevaron a extremo esta práctica. Desde el llamado “cadáver exquisito”, poema formado por la escritura azarosa de varios autores, los caligramas y hasta el poema de glosolalia.

El primero, el cadáver exquisito, se abre a la sorpresa de ir escribiendo por turnos cierto grupo de autores, pero bajo la condición de no poder ver lo que se ha venido escribiendo si no hasta el final: se descubren las asociaciones libres que se dieron en el camino.

El segundo, los caligramas, se trata de dibujar con letras imágenes alusivas a lo que se escribe. Existe en Nicaragua un bello caligrama de Joaquín Pasos llamado “barco cook”, en el que perfila un barco con vela a base de texto.

El tercero, el más curioso, es el poema de glosolalia. En este poema no se intenta lograr nada, ni siquiera se recurre a las palabras conocidas sino a formaciones vocales sin sentido, muy parecidas al balbuceo de un niño que intenta imitar el habla de los adultos. En todo caso, suele llegarse a estructurar breves luces de sentido mediante onomatopeyas: “Calabó y bambú. Bambú y calabó. El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú. El Gran Cocoroco dice: to-co-tó”, escribió Luis Palés Matos.

Pero la glosolalia es más aún, es plena libertad de la lengua o locura de la lengua. Un ejercicio que hecho dice así: “Opiricunii glonfilca perdunfla mermuliarcos ospini esponrontual di tencual do bio de broc”. ¿Qué se quiere decir con eso? Nada. Simplemente decir nada. Sugerir en cualquier caso ciertas sensaciones verbales, pero nada más que eso.

En última instancia, la glosolalia y la escritura automática en general intenta poner al inconsciente en contacto con la mente racional. Es un juego, un malabar de la expresión humana escrita.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí