Uno de los pecados capitales de la clase empresarial latinoamericana es su desprecio por las ideas. Nunca ha hecho un esfuerzo de penetración cultural e ideológica para consolidar las ideas liberales; aquellas que promueven la libertad económica, política y social. En consecuencia las ideas de izquierda; aquellas partidarias del estado interventor y redistributivo, siguen en auge a pesar de sus obvios fracasos prácticos. Esta la tesis de Axel Kaiser, joven intelectual chileno autor del libro titulado La Fatal Ignorancia , y subtitulado La anorexia cultural de la derecha frente al avance ideológico progresista .
En su libro, que todo empresario y amigo de la libertad debería leer, Kaiser comienza recordando lo importante que son las ideas. Cita al respecto a Von Mises: “La historia de la humanidad es la historia de las ideas. Son las ideas, las teorías y las doctrinas las que guían la acción del hombre ” A Rousseau: “Quienes controlan las opiniones de un pueblo controlan sus acciones”. A Maritain: “la lucha por las ideas es algo que nunca se puede descuidar”.
El problema para Kaiser es que el sector empresarial latinoamericano no presta mayor atención a dicha lucha. Se concentra en el análisis de lógicas productivas y técnicas, olvidando que el ser humano se mueve fundamentalmente por las creencias. Estima las maestrías de administración de empresas y las ingenierías, pero ve con desdén el mundo de la cultura, las ciencias sociales y las humanidades. Suele menospreciar lo intelectual y no se preocupa por cultivarse a sí mismo. Le dejan así el campo ideológico y cultural a la izquierda. Los ratones de biblioteca, piensan, no sirven para nada, ignorando que fue un asiduo visitante de la Biblioteca Británica, Marx, quien concibió desde sus archivos las ideas más dañinas de los últimos cien años.
La historia contemporánea nicaragüense es un caso expresivo de lo anterior. Desde los años sesenta la UNAN se convirtió en un hervidero de ideas marxistas que luego terminaron siendo adoptadas por sectores del clero —bajo el paraguas de la “Teología de la Liberación”— y por el grueso de la juventud y la casi totalidad de los intelectuales. Guiados por estas ideas, que presentaban a Estados Unidos y a la burguesía como enemigos de los pobres y al Estado poderoso como el redentor, los líderes revolucionarios adoptaron una serie de políticas que terminaron precipitando la guerra y la mayor debacle económica de la historia nicaragüense del siglo veinte.
El socialismo sufrió después una estrepitosa caída al derrumbarse el bloque soviético y triunfar en distintos países las ideas neo-liberales, pero eso no ha significado que el libre mercado y la democracia estén seguros. Para que estos principios se afiancen necesitan conseguir una amplia aceptación intelectual. Si el ambiente cultural o las ideas dominantes le son adversos, tarde o temprano correrán peligro. La facilidad con el populismo ha mostrado su garra en países como Venezuela, Ecuador o Bolivia, es una muestra de cómo pueden regresar mitos e ideas que se consideraban superadas. La verdad hoy día es que muchos latinoamericanos siguen siendo partidarios del estado interventor, las nacionalizaciones, la fijación de precios, el proteccionismo, los mercados laborales rígidos y los impuestos altos a las empresas.
Ante esta triste realidad Kaiser hace un llamado a la clase empresarial a involucrarse más activamente en la promoción de las ideas que sustentan las sociedades libres y la prosperidad. “Si se abandona la cultura al predominio de las ideas socialistas no nos quejemos después de que la economía sea cada vez menos libre y que el progreso se estanque”.
El autor es sociólogo, fue ministro de Educación.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A