“Sí se puede”, gritaban miembros del movimiento de la diversidad sexual que destellaban con su bandera frente al Teatro Nacional de Costa Rica, para llamar la atención de los mandatarios de la región centroamericana.
“Nos dijo (la legisladora) que teníamos que esperar 30 años, de una manera bien sarcástica, para hacerle una modificación al código y en cuanto a la sensibilización de la población unos 100 años. Es una cosa desactualizada, son personas que no conocen del tema y están legislando para Nicaragua”, dijo Ojeda.
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El único mandatario que les saludó fue Porfirio Lobo, de Honduras, quien además abrazó y besó a Miss Gay Nicaragua, Dallas Hernández, un travesti de 18 años que tras ganar la corona Miss Gay se comprometió con la misión de luchar contra la discriminación y promover la defensa de los derechos de este colectivo con “cambios reales en legislación”.
A pocos metros de la cumbre de presidentes del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) se realizaba la cumbre de la diversidad sexual, cuyos miembros enviaron una carta a los presidentes. Ahí participaron movimientos, organizaciones y activistas independientes que se definen como lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, travestis, transexuales e intersexuales (LGBTTTI).
Los de la diversidad sexual llaman a los presidentes de Centroamérica a ser ejemplos en el mundo de no discriminación y de inclusión de la población sexualmente diversa. Al respecto, Marco Castillo, presidente de una de las organizaciones de la diversidad de Costa Rica, indicó que el planteamiento es que los presidentes promulguen una convención centroamericana de derechos humanos en orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género. Este sería el marco normativo que promovería leyes en todos los países.
EXCLUIDOS
De acuerdo con Castillo, en todos los países los códigos de familia les excluyen y les niegan el derecho a formar familias.
Para Luis Ojeda, de la organización Miss Gay Nicaragua, la convención es esencial porque hay crímenes de odio en contra de la población sexualmente diversa. Indicó que se trata de restitución de derechos y eso implicaría una reforma a la Constitución y el Código de la Familia, este último por aprobarse en la Asamblea Nacional nicaragüense.
Ojeda plantea que sus demandas no fueron escuchadas mientras se discutía el código, por lo que ahora que ya está casi aprobado los cambios serán muy difíciles.
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