César Úbeda Bravo
El experto en Relaciones Internacionales, Orlando López Selva, considera que los temas comerciales y financieros ocuparán un lugar importante en la cumbre de mandatarios centroamericanos con el presidente Barack Obama. También cree que Estados Unidos debe fortalecer su apoyo a los países del istmo en la lucha contra el narcotráfico.
A su juicio, ¿cuáles son las expectativas de la Cumbre que se efectuará en Costa Rica en materia política y económica?
El comercio y la seguridad regional con la mayor potencia del mundo creo que deben ser temas prioritarios de la agenda centroamericana. Las diferencias ideológicas o políticas deben quedar atrás. Este es el siglo del libre comercio. Debemos abrir más espacios para todas nuestras exportaciones, de manera digna e igualitaria. Hay que tratar además con Estados Unidos el tema de las migraciones, las remesas y la cooperación bilateral. No obstante, nuestro enfoque debe ser desde el SICA, pues es la unión que queremos construir con sentido de futuro cercano. Si nos quedamos divididos, perdemos. Y la mejor integración para Nicaragua es la regional. Esta tiene fundamentos históricos, culturales, geográficos, económicos y sociales sólidos y comunes para todas nuestras naciones. Cualquier otra solo se sostendría por un vínculo de poca solidez y arraigo. Me refiero al ideológico que vertebra al Alba. Morazán debe preceder a Bolívar, en estos momentos. Pero se puede mantener la dignidad, sin perder el interés nacional y el espíritu centroamericano.
¿Qué beneficios podría obtener la región y particularmente Nicaragua?
Desde el momento en que nos podemos sentar con los grandes, ya es una señal de respeto que Washington tiene hacia la región. Eso es bueno. Los triunfos en diplomacia se dan cuando un país pequeño se sienta y dialoga con los grandes, no cuando viven en pugna con todo el mundo. Como países individuales, solo podemos tener una agenda pequeña. Los temas comerciales y financieros deben ocupar el quid de nuestra agenda regional-bilateral. En cuanto a nuestro interés nacional, hay temas harto importantes como el asunto de la financiación para desarrollar una infraestructura portuaria (aérea y marítima) de alto nivel, así como aumentar las cuotas de algunos de nuestros productos que ya están gozando de alta demanda y son de calidad óptima en el mercado de los EE. UU.
La construcción pronta de un puerto de aguas profundas en nuestro mar Caribe, por ejemplo, le haría un enorme favor a nuestra economía, a nuestro comercio internacional y abarataría muchos costos para los consumidores nicaragüenses,
En materia de narcotráfico, ¿qué ayuda debería brindar EE. UU., tomando en cuenta que algunos gobernantes la consideran insuficiente?
Es un tema de seguridad nacional. Y sería atinado y válido que la cooperación mejorara en términos de montos, capacitación o suministro de equipos, barcos, lanchas y otros artilugios de última tecnología. Además, quiero destacar que en este sentido, Nicaragua ha hecho bien su tarea, pues este Gobierno —al igual que los anteriores— está haciendo las cosas correctamente en este punto particular de la agenda regional.
¿Considera usted que la propuesta bipartidista de la Cámara de Representantes de EE. UU., que propone sanciones para los funcionarios del Alba que violen los Derechos Humanos, pueda incluirse en la Cumbre?
A los nicaragüenses nos corresponde mejorar y avanzar en nuestro proceso democrático. Es una tarea de todos: oficialismo y oposición. Pero es en la oposición donde estamos más débiles y de ahí deben partir las mejores iniciativas para no perder el camino que llevábamos: de transición hacia la democracia.
Percibo que este Gobierno sigue un modelo muy comprometido con el desarrollo económico, pero menos interesado con el pluralismo político, la institucionalidad, el Estado de Derecho o la división de poderes. Esto se justifica por su vocación ideológica. Pero al partido gobernante le convendría más que en el mundo se dijera que Nicaragua está muy bien democráticamente. Eso le daría justificaciones y argumentos a su favor. Además que los países miembros del Alba, que se dicen muy a tono con la historia, parecen estar más inclinados a ir en contra de los vectores que impulsan hoy a toda la humanidad: más democracia, más Estado de Derecho, más pluralismo político.
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