El Día Internacional de los Trabajadores fue, en su origen, una jornada de lucha de clases impregnada por la ideología comunista marxista del siglo XIX: la lucha de la clase obrera o proletariado contra la clase burguesa o empresarial.
En su inicio, esta celebración se vinculó específicamente con la demanda de la jornada laboral de ocho horas, ya que en esa época se trabajaba extenuantes jornadas de 14 y 16 horas diarias, e incluso más. Pero después las demandas del primero de mayo se extendieron a otras reivindicaciones, y no solo económicas y sociales sino también políticas.
Solo Canadá, Estados Unidos y otros cuantos países no se sumaron a la celebración del Día Internacional de los Trabajadores de inspiración comunista. Se conoce que en Estados Unidos se celebra desde 1882 el Día del Trabajo (Labor Day), que por ley corresponde al primer lunes de septiembre. Pero en vez de plantear demandas comunistas y de incitar al odio y la lucha de clases, en el Día del Trabajo se rinde homenaje a la contribución de toda la gente que trabaja al desarrollo de la economía, al bienestar del país y la prosperidad de las familias.
El espíritu de moderación que inspiró la celebración del Día del Trabajo en Estados Unidos, se difundió por el mundo y en la actualidad solo algunos movimientos comunistas y radicales de izquierda, anacrónicos y sectarios, siguen aferrados al concepto clasista original del Día de los Trabajadores inspirado en el Manifiesto Comunista de 1848 elaborado por Marx y Engels.
En realidad, el concepto de que trabajadores son solo los asalariados y que estos, por su naturaleza social y definición ideológica tienen que ser enemigos de los empresarios y luchar contra ellos hasta su exterminio, es cosa del pasado. Con el paso del tiempo la racionalidad ha terminado por imponerse también en este caso y ahora para todo el mundo está claro que trabajadores son todos los que trabajan de una u otra manera.
Trabajador —explica el maestro Guillermo Cabanellas en su Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual— es “todo el que realiza una labor socialmente útil y de contenido económico. Lo es así el que efectúa un trabajo por deber cívico o por pena; quien trabaja en su domicilio por cuenta ajena y sin relación de dependencia; el que forma parte de las profesiones liberales y el autónomo en sus prestaciones; el mismo patrono, por sus iniciativas y directivas que implanta; por supuesto, todo el que presta servicios subordinadamente y por una retribución”.
De manera que trabajador es el obrero asalariado, pero también el comerciante y el vendedor informal, el oficinista y el gerente de empresa, el vigilante encargado de seguridad, el profesional en cualquiera de sus variantes, la empleada doméstica e incluso la mujer ama de casa que, dicho sea de paso, generalmente trabaja en el hogar más que lo que se trabaja en la fábrica o la oficina, y muchas veces lo hace en ambos sitios. Y trabajador es el empresario que arriesga su capital y se esfuerza hasta el agotamiento para que el negocio funcione, para obtener sus debidas ganancias y procurar empleo a los trabajadores asalariados.
A todos ellos, nuestro saludo y reconocimiento en este 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, o Día del Trabajo, como cada quien lo prefiera llamar.
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