Alfredo Antonio Artiles
Los líderes saben que alcanzar los resultados organizacionales es tan importante como la manera en cómo estos se logran. No se actúa con una visión de futuro cuando por alcanzar las metas de un año destruimos a nuestra gente —física y emocionalmente—, entre otros daños que causamos a los bienes de capital de la organización y al medioambiente. Es por lo anterior, que a raíz de la reciente publicación en el sitio encuentra.com del artículo Valores en la oficina, he querido resumir aquellos que considero de mayor importancia para el equilibrio entre productividad y calidad de vida dentro de una cultura organizacional de éxito.
La práctica de los valores
La práctica de los valores necesariamente mejora las relaciones laborales, forja amistades, incrementa el espíritu de servicio y alienta un ambiente de lealtad y solidaridad en la oficina y centro de trabajo.
Docilidad
Es necesario reconocer que existen personas con más experiencia o práctica en el trabajo. Aprende a escuchar consejos y seguir indicaciones. Déjate ayudar. Cuando no estés de acuerdo en algo actúa con inteligencia, reflexiona sobre el punto y después expresa tus comentarios en el momento y a la persona adecuada.
Orden
Planea tu día anotando tus citas y los pendientes a resolver; ordena tu escritorio, documentos, archivero y equipo de trabajo, un lugar desordenado siempre provoca pereza.
Laboriosidad
El punto clave para ser más eficientes es comenzar a trabajar inmediatamente, sin perder el tiempo pensando cual es la tarea más fácil o agradable de realizar; tú sabes cuales son las más importantes y necesarias aunque no te gusten.
Responsabilidad
Este valor se vive mejor cuando somos puntuales en el horario de oficina y la asistencia oportuna a las citas y eventos propios de nuestra actividad; entregar nuestro trabajo a tiempo, corregido y perfectamente presentado.
Respeto
El respeto se entiende mejor cuando procuramos tratar a los demás de la manera en que deseamos ser atendidos, saludar a los demás, emplear un vocabulario adecuado, pedir las cosas amablemente, dejar el sanitario en perfectas condiciones después de usarlo y evitar inmiscuirse en la vida privada de los demás, es la forma más sencilla de vivir este valor en la oficina. Es de suma importancia evitar un ambiente donde se murmura y critica a espaldas de los interesados.
Decencia
Se debe evitar a toda costa la coquetería con los compañeros del sexo opuesto, sobre todo si existe un vínculo matrimonial. Las buenas relaciones nunca deben dar lugar a comentarios que hagan dudar de tu prestigio personal. Es imperativo cuidar la forma de vestir y evitar las posturas provocativas.
Servicio
La convivencia se hace más agradable cuando existe la ayuda mutua: adelantarse a servir el café, colaborar en el trabajo de los demás, ofrecerse a buscar unos documentos, ceder un lugar a la hora de la reunión o limpiar un desperfecto en las áreas comunes, son pequeñas acciones que todos agradecemos.
En verdad existen oficinas donde se respira armonía y tranquilidad, pero siempre se cuenta con el empeño individual por hacer del trabajo un lugar agradable. Las buenas costumbres y atenciones a todos nos agradan y basta que una persona viva los valores para comenzar a contagiar a los demás y dar ejemplo, esa es la clave de la buena convivencia y de las relaciones perdurables.
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