AFP
Las grúas empezaron a despejar este lunes los escombros del edificio de ocho pisos que se derrumbó cerca de Dacca el miércoles, después de que muriera una mujer a la que se intentaba rescatar de entre los escombros que dejó esta catástrofe, en la que murieron más de 380 obreros del sector textil.
La catástrofe que se produjo en el Rana Plaza, en Savar, en las afueras de la capital, dejó al menos 381 muertos, así como un millar de heridos graves, pero por el momento -antes de que se despejen por completo los escombros- es imposible determinar el número exacto de víctimas.
Desde el miércoles, más de 2.400 personas han sido rescatadas con vida. Según la federación de trabajadores del sector textil, unas 3.000 personas trabajaban en talleres textiles en este edificio.
«Los equipos de rescate han detenido la búsqueda manual de supervivientes», declaró el portavoz del ejército, Shahinul Islam. «Dos grúas comenzaron a trabajar para retirar los bloques grandes. Un bloque de 12 toneladas ya fue retirado y otros siete serán retirados durante el día», añadió.

La primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina, que prometió justicia para las víctimas y la detención de los responsables de la catástrofe, inspeccionó el sitio del derrumbe este lunes después de haber visitado a los heridos.
Mientras tanto, miles de obreros del sector textil se manifestaron este lunes en Bangladesh reclamando la pena capital para los propietarios del edificio. Según el jefe de la policía de la zona industrial de Ashulia, en las afueras de la capital, unas 15,000 personas salieron a las calles.
Un incendio estalló el domingo por la noche en los escombros del edificio, causando la muerte de una mujer que estaba siendo extraída de las ruinas. «Era una mujer de gran coraje y luchó hasta el final», relató el jefe de los bomberos Ahmed Ali Said. Su nombre -añadió- era Shahnaz y tenía un hijo de 10 años de edad. Tres bomberos resultaron heridos en el incendio.
Columnas de humo negro seguían levantándose este lunes de los escombros, que se convirtió en la tumba de cientos de obreros, en su mayoría mujeres que trabajaban por menos de 40 dolares (30,5 euros) al mes para marcas occidentales.
En total, siete personas han sido detenidas, entre ellas el propietario del edificio construido ilegalmente, Sohel Rana, un contratista miembro del partido gobernante, detenido en la frontera con India cuando trataba de huir. Asimismo, la policía anunció el sábado la detención de tres propietarios de talleres de confección ubicados en el inmueble de ocho pisos y de dos ingenieros.
El jefe adjunto de la policía de Dacca, Shyaml Mukherjee, dijo a la AFP que los propietarios serán objeto de «un procedimiento por homicidio por negligencia». El primer ministro del país había asegurado que los trabajadores fueron obligados a retornar al trabajo pese a las fisuras aparecidas la víspera en el edificio.
Uno de ellos es Aminul Islam, socio del español, David Mayor, actualmente buscado por la policía, y considerado como el «acusado número 4», según Kaiser Matubbor, el policía a cargo de la investigación.
El edifico albergaba cinco talleres de costura ligados principalmente a la marca de ropa española Mango y la británica Primark, las únicas que hasta el momento han confirmado estas relaciones.
El grupo de defensa de los obreros textiles Clean Clothes Campaign dijo que la marca británica Bonmarché, la española El Corte Inglés y Joe Fresh -una colección que se vende en la cadena de supermercados canadiense Loblaw's- también habían confirmado una producción reciente en los talleres del Rana Plaza.
Los fabricantes de ropa de Bangladesh se reunirán con representantes de marcas occidentales este lunes para hablar sobre las normas de seguridad en este país. «Queremos garantizarles que estamos tomando acciones para evitar que una tragedia como esta se vuelva a repetir», dijo el vicepresidente de la Asociación de Fabricantes y Exportadores del sector textil de Bangladesh, Shahidullah Azim.
Se trata del peor accidente en la historia industrial de Bangladesh, un país pobre del sur del continente asiático que convirtió la confección textil en el motor de su economía.