Army of Two: The Devil’s Cartel pretende ser mucho más que una secuela, reinventando la esencia misma de esta saga para adaptarla a unos tiempos en los que los jugadores buscan un tipo de diversión más directa y mucho menos reflexiva de lo que solían querer.
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Seguimos estando ante un juego de acción en tercera persona basado en las coberturas.
Siempre habrá dos personajes protagonistas en el nivel, recalcando la importancia del cooperativo para la ocasión. De igual forma los enemigos siguen siendo personas humanas, realistas hasta cierto punto.
MUCHO OJO
Parece que Electronic Arts quiere que olvidemos el Aggro, las opciones estratégicas o la diversidad de objetivos y nos concentremos en aniquilar al enemigo… Y de paso en destruir el escenario como si nos fuera la vida en ello.
La idea del juego es simple: disparar a lo que se mueva y cubrirse. Tal vez desencante que no haya más historia, que los personajes son desangelados, y que los villanos tienen poca inteligencia; pero funciona para divertir con momentos de locura en los que incluso acabaremos cercenando miembros y destruyendo mobiliario como si disparáramos misiles.
Acción frenética diseñada para ser disfrutada en compañía de un amigo. Mucho disparo y poco cerebro. Esa es la propuesta de este título de Visceral Games que pretende convertirse en el hermano loco del trio Army of Two.
Sin duda alguna uno de los puntos fuertes del juego es el cambio del motor gráfico, ya que es un juego bastante solvente, con unas cinemáticas de gran calidad, que permite la destrucción de prácticamente todo el entorno. Incluso en consolas, el carácter pasillero del juego, permite a Frostbite mostrarse en todo su esplendor.
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